Fue un día, que ya ni me acuerdo, semana del mes de abril, del último temporal con distintas intensidades, azotó lugares de nuestra provincia, y a la mañana encuentro estampado y muy pegado uno de los tantos pétalos de las flores que desparramó por el patio, en uno de los vidrios de la amplia puerta corrediza de salida, y se me antojó que fuera motivo de la siguiente reflexión, en los versos de una poesía.

 

Un sello en el vidrio

Estampado en el vidrio está

El rojo pétalo inerte,

que ha quedado muy pegado

con furia de agua y el viento.

 

Como si fuera un delirio

fuerza rara y prepotente,

por antojo está gravado

por el pincel del mal tiempo.

 

Lluvia bendita y copiosa

que ruidoso llora el cielo,

al calor presiona el frío

y anda el molino del viento.

 

Sin maldad va a golpear

a los hombres en su andar,

de neurosis por la nada

y los pone en tal razón.

 

Que la vida es otra cosa

que materia y arrogancia,

somos parte natural

de leyes del universo.

 

Es motivo de este mundo

como el pétalo pegado,

en el vidrio por destino

que el andar da la enseñanza.

 

Valor y riesgo de vida

de ignorar todo mañana,

en ese camino ciego

nos da cada tempestad.

Noé Zenón Suarez Casielles

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