En un fallo reciente dictado por la Cámara Civil y Comercial de Dolores, se resolvió confirmar la sentencia de primera instancia que había declarado imprescriptible la acción de una mujer de peticionar la división de los bienes de la pareja divorciada.

La Cámara estuvo integrada por los Dres. María R. Dabadie y Mauricio Janka, señalando la Juez en su voto, que el demandado había recurrido en apelación la sentencia que había reconocido a su ex mujer el derecho de peticionar la división de los bienes de la sociedad conyugal al considerar que el mismo era imprescriptible.

La Dra. Dabadie indicó que el demandante cuestionaba la intención de su ex esposa de continuar con el trámite de subasta de una propiedad, en razón de que habían transcurrido 20 años desde el dictado de esa sentencia y haber prescripto esa acción, resaltando que durante ese tiempo no había sido formulado ningún tipo de reclamo. Que no discutía la imprescriptibilidad del derecho real de la cónyuge como dueña de la mitad del inmueble ganancial, sino que la prescripción era sobre la ejecución de sentencia.

Al contestar el traslado la mujer sostuvo que de admitirse la procedencia de la prescripción, ello implicaba que el inmueble quedaría en estado de indivisión forzada hasta la muerte de uno de los ex cónyuges, precisando, que el apelante lo había utilizado durante años para su exclusivo uso y goce personal no habiendo ella obteniendo ningún beneficio económico.

La Juez de Cámara al analizar el caso resaltó la existencia de una confusión semántico-jurídica en la sentencia apelada, pues la sociedad conyugal ya había sido decretada con el divorcio vincular, por lo tanto el tema a dilucidar se refería a la “liquidación de la sociedad conyugal”.

Al respecto indicó, que sobre el único bien integrante del patrimonio conyugal se había dispuesto en 2002 su subasta, designándose al martillero que la realizaría, a partir de lo cual el expediente no había tenido trámite alguno y había sido archivado, hasta que en octubre del año pasado se solicitó su desarchivo para la prosecución de aquella sentencia, a lo que se opuso el demandado.

Sobre la prescripción de la ejecución de la sentencia, la Dra. Dabadie señaló que debía preguntarse si era razonable y justo privar a uno de los integrantes de aquella sociedad conyugal de su derecho a disponer de modo efectivo del 50% indiviso del inmueble ganancial, puntualizó que el demandado había tomado intervención por primera vez en este proceso cuando se le notificó el desarchivo del expediente para continuar con el trámite de la subasta del lugar en el que habita y aparentemente lo ha hecho desde que se produjo el divorcio. Que no tenía dudas que las partes que fueron cónyuges entre sí debían mantenerse en un pie de igualdad sobre los bienes comunes, ya que de hacerse lugar a la prescripción la mujer quedaría en una situación de desigualdad económica evidente al privársele de obtener su porcentaje ganancial. Y que en el caso no se podía dejar de tener una visión desde la perspectiva de género, y como principio general la protección que se debe de dar a la mujer desde todos los ángulos de la vida, que por supuesto incluía el patrimonial.

Por último resalto la Juez, que si bien la decisión tomada en primera instancia había sido la correcta al rechazar la pretendida prescripción no lo habían sido los argumentos que la sostenían, entendiendo que la sentencia debía de ser confirmada pero por otros argumentos.

El Dr. Janka votó en igual sentido, razón por la cual ambos miembros de la Cámara Civil resolvieron rechazar el recurso interpuesto por el demandado y confirmar la sentencia apelada, en cuanto a la imprescriptibilidad de la división de bienes de la pareja divorciada.

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