El ministerio de Turismo y Deportes informó hoy que desde el 1 de diciembre pasado, fecha tomada como inicio de la temporada de turismo estival, 6 millones de turistas se movilizaron por el país. Del total, un 60% (esto es, aproximadamente 3,6 millones de personas) lo hicieron en destinos de la Costa Atlántica y de la provincia de Córdoba.

Después de Buenos Aires y la provincia mediterránea, las que recibieron un mayor influjo turístico fueron Entre Ríos (probablemente favorecida por la cercanía con Capital Federal y Gran Buenos Aires y Rosario, dos de los principales centros emisores de turismo del país), Río Negro, Neuquén, Mendoza, Salta, San Luis y Chubut.

En un comunicado, la cartera a cargo de Matías Lammens señaló que “según estadísticas oficiales, el Partido de la Costa, Mar del Plata, Bariloche, Villa Gesell, Pinamar, Villa Carlos Paz, Monte Hermoso, Miramar, San Martín de los Andes, Mina Clavero y Salta fueron los destinos más elegidos” durante esta primera etapa; informó Infobae..

 

Las localidades más visitadas

A su vez, indicó el ministerio, “desde el sector privado” informaron que hubo niveles de ocupación destacados, que giraron entre el 60 y el 80%, en el Partido de la Costa, Pinamar y Villa Gesell (Buenos Aires), Calamuchita (Córdoba), Bariloche (Río Negro), San Martín de los Andes (Neuquén), Cafayate (Salta), Federación (Entre Ríos) y Tafí del Valle (Tucumán).

“En este contexto tan particular, consideramos que tuvimos un buen inicio de verano, con más de seis millones de argentinas y argentinos movilizados por los destinos de nuestro país. Los números de ocupación no son los del verano 2020, en la que habíamos tenido una temporada récord, pero estamos muy conformes con estos primeros ingresos que logramos inyectar a un sector que estuvo a facturación cero durante más de un semestre del año pasado y que será estratégico en el camino de la reactivación económica”, aseguró Lammens, que pese a los temores debido a la pandemia de coronavirus, jugó fuerte en el Gabinete de Alberto Fernández para abrir la temporada turística con el argumento de que los sectores involucrados (hotelería, transporte, gastronomía, excursiones, agencias de viaje) tengan un respiro y contribuyan a la reactivación de la economía.

Para “tener temporada”, dijeron desde Turismo, el gobierno nacional colaboró con provincias y municipios en la puesta en marcha de Centros Modulares Sanitarios, el despliegue del plan DetectAr y la presencia de promotores turísticos. Además, se implementó, con ayuda de la Secretaría de Innovación Pública, la Web Verano, donde se puede acceder a los protocolos con recomendaciones sanitarias y a los requisitos actualizados para ingresar a cada provincia y completar el Certificado Verano, un registro para que los destinos estén mejor preparados para recibir turistas.

A su vez, desde la cartera turística informaron a Infobae que unos 600.000 “viajes” (lo que implica un número mayor de turistas, pues incluye paquetes familiares) se contrataron a través del programa Previaje, principal herramienta con que el gobierno apostó a movilizar el turismo, que significó la inyección directa de $ 10.000 millones en la compra de paquetes turísticos y otros $ 5.000 millones para gastos turísticos y disponible a partir del 1 de enero mediante un plástico del Banco Nación con un crédito equivalente al 50% del gasto turístico contratado a través del programa.

 

Una temporada diferente

Consultas realizadas por Infobae entre funcionarios y empresarios del sector turístico en Bariloche, Ushuaia y Pinamar arrojaron que la temporada se caracteriza por niveles de ocupación obviamente menores a la temporada anterior, pero superiores a las que existían apenas un mes atrás.

Además, señalaron, a diferencia de otros años, hay un mayor componente juvenil y un menor componente familiar entre los turistas, una relativamente mayor demanda de actividades al aire libre, plazos de estadía media más largos, debido a que la gente circula menos entre diferentes destinos. Adicionalmente, quienes lo hacen tratar de evitar los medios de transporte masivo, lo que favoreció, por caso, los servicios de renta de automóviles.

En materia de alojamiento, el alquiler de casas o el recurso a hostels y campings tuvo mucho más impulso que la demanda hotelera e incluso en algunos destinos importantes, como Bariloche, muchos establecimientos hoteleros decidieron no abrir, dados los altos costos operativos para una temporada que, de todos modos, registra movimientos y niveles de gasto sustancialmente menores que en años anteriores.

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