Juzgado Correccional 3

 

El fallo se dictó en el Juzgado Correccional nº 3 de Dolores. El Fiscal desistió de la primera imputación considerando que no la podía probar. La pena impuesta se la sustituyó por trabajos comunitarios.

 

En el marco de un juicio oral realizado en el Juzgado Correccional nº 3 Departamental, la Dra. Analía Pepi sobreseyó a un vecino de Dolores juzgado por “privación ilegal de la libertad agravada”, condenándolo por el delito de “amenazas”.

El primero de los ilícitos juzgados según describió el Fiscal, ocurrió en horas de la tarde del 13 de enero de 2014 en una vivienda de la calle Paz, cuando el procesado llegó al lugar y obligó a una familiar tomándola de los pelos a que subiera a su auto, trasladándola junto a él hasta otro domicilio.

Sin embargo en el juicio la presunta víctima dijo que una persona le estaba pegando, que lo que había hecho el imputado era defenderla, que si la había tomado de los cabellos había sido para separarla de quien la agredía.

El Fiscal al momento de los alegatos desistió de la acusación, considerando que no había podido probar la materialidad del hecho calificado como “privación de la libertad”.

En cuanto al otro Hecho juzgado describió la Juez, que ese mismo día el imputado había llegado hasta un domicilio de la calle Solís en nuestra ciudad, donde ingresó y golpeó a un vecino con un palo en la cabeza, mientras que en ese marco de violencia le decía a aquél y a su hijo –a quien también golpeó- que iba a “buscar un fierro, volvía y los mataba”.

El vecino declaró que él nunca había realizado la denuncia, que si la policía intervino fue porque a su hijo lo llevaron al Hospital para atenderlo. Dijo desconocer al agresor, indicando que estaba trabajando en el patio de su casa en una moto y que de la nada había aparecido ese hombre y le había pegado con un palo en la cabeza y en la mano. Que luego le había pegado a su hijo, ocasionándole lesiones de las que tuvo que ser atendido. Preció este testigo que para él se había equivocado de casa, que aparentemente tenía problemas con un vecino de su casa.

Para la Dra. Pepi al no instar ese vecino la acción penal por las lesiones había demostrado que no tenía ninguna animosidad contra el procesado, lo que también había quedado demostrado durante el debate cuando en reiteradas oportunidades cuando había manifestado “se equivocó de casa”.

Sin embargo consideró que pese a ello resultaba el imputado responsable del delito de “amenazas”, razón por la cual resolvió condenar a J.E.W., de 36 años de edad, con domicilio en nuestra ciudad, como autor de dicho ilícito, imponiéndole atento los antecedentes condenatorios que registra una pena de “seis meses  de prisión de cumplimiento efectivo”, la que atento lo solicitado por su defensa se la sustituyó por trabajos comunitarios.

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