Caleta Olivia todavía ni rompía el cascarón boxístico, ni siquiera había nacido el “Roña” Castro y el Gorosito trascendió en el Luna Park por obra y gracia de un peleador bravo, duro, valiente y de esos, que solía dar batalla hasta el final. Nunca rendirse. Pedro César Duarte era hijo de “Perico”, un maestro que se hacía escuchar y portaba un manual con un abecé boxístico envidiable.

En su carrera Dolores lo vivió como propio por principios de los 80. Se lo recuerda como uno de los nuestros y pese a pasar un par de años en la ciudad para muchos sin haber nacido en Dolores fue uno de los mejores púgiles locales que vieron.

Duarte no solía dar ninguna batalla por perdida y por esa entrega, innata, de hombre curtido por el clima patagónico terminó haciéndose un nombre. Debutó como rentado en 1972 y en una velada del Luna Park venciendo por puntos a Hermenegildo Alegre y de vuelta al sur se rescatan los triunfos antes del límite frente a Antonio Aguilar (el 14 de diciembre de 1975 en la despedida del ex campeón argentino y vencedor de Carlos Monzón), el platense Miguel Chéquer; Guido Correa, Adolfo Salvatierra y Juan Ney Pintos entre otros. Disputó sin suerte el título argentino mediano en el Luna con Hugo Pastor Corro en 1977. Se hizo habitué en Corrientes y Bouchard donde perdió en una batalla con José María Flores Burlón ante quien perdió dos pleitos más, pero se reivindicó con una futura victoria y una adicional ante Carlos, hermano del moreno uruguayo.

Engrosaron sus registros boxeadores de alto nivel: el puntano Abel Celestino Bailone ante quien disputó el título argentino en la carpa de un circo en Comodoro Rivadavi; Ramón Cerrezuela, Juan Musladino, Héctor Zamaro, Rubén Pardo, José Alberto Vega; Jesús Ibáñez y Juan Domingo Suárez, uno de sus grandes rivales, siendo uno de sus pocos vencedores: lo noqueó en el ’80 en el Luna Park frenando un invicto de 18 peleas al hilo y se toparon de nuevo dos veces en 1982, una fue para Duarte y la siguiente para Suárez:

Duarte cerró su excelente campaña profesional peleando con Jorge “Violín” Salgado por el título argentino pesado liviano en Dolores e hizo la última, en 1983 ante Piet Crous en Johannesburgo, Sudáfrica. Sus números le regalaron un récord nada fácil de consolidar en la primera línea del boxeo nacional durante once años: 35 ganados, 13 derrotas y 9 empates.

Sus días transcurrieron en Caleta Olivia, su “pago” deportivo y en el que solía acompañar cada uno de los festivales de boxeo. Solía ser un consejero sabio que se animó a la enseñanza y que era especialmente, reconocido por sus vecinos como un hombre de bien. Falleció a los 72 años y todo el boxeo de la Patagonia que tantas noches defendió bajo las luces del ring, ya lo extraña.

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