Dr. Héctor Ulises Napolitano

El amor es considerado universalmente el sentimiento máximo y sublime que comienza por la autoestima y se integra y completa con el dar afecto a los demás, expresado a través de la unión en pareja, la constitución de una familia, el estrechar lazos de amistad, el ser misericordioso ante el sufrimiento ajeno, etc.

El odio, su cara opuesta, es el más extremo sentimiento de aversión y rechazo hacia el otro por motivos diversos, entre los cuales por lo general son la envidia maliciosa, el resentimiento, la venganza.

Si hay una clara y tajante diferencia entre el bien y el mal es en el amor y el odio.

Sin embargo, a veces suelen estar relacionados, en especial cuando el sentimiento de odio irrumpe después de uno de amor profundo, cosa que ocurre por lo común en casos de infidelidad. De allí que una conocida canción dice en una parte “solo se odia lo querido”.

Es raro que el odio se convierta en amor, aunque no se descara tal posibilidad, siendo común en política que del odio se pase al amor y viceversa.

También puede darse en el caso de que una persona que odiaba a otra pase a estimarla por el hecho de haber recibido un favor de ella. En el caso de Romeo y Julieta dicho amor nació de dos familias que se odiaban.

El amor y el odio dividen las pasiones en uno y otro sentido, cuando se trata de personas públicas polémicas o de bando y parcialidades. Un ejemplo en la Argentina lo fue Perón y Eva Perón, y lo sigue siendo a través del antagonismo y la antinomia entre peronistas y antiperonistas.

En orden a las pasiones, también el amor y el odio llegan a tocarse, ya que ambos engendran fanatismo, tanto de uno como de otro lado.

Además, pueden asemejarse en la irracionalidad, cuando ambos son pasionales y ciegos, es decir que en algunos casos llegan a hacer perder la razón de una persona, produciendo actos de ira y de violencia, incluso crímenes por celos en el amor y por venganza en el odio.

El egoísmo puede estar presente en el amor como en el odio. El primero en el amor obsesivamente celoso o posesivo. El segundo en el odio que tiene por causa intereses mezquinos.

En los dos existen miedos. En el amor el mayor es de no ser correspondido. En el odio el de ser vencido o superado por el enemigo.

Tanto el amor como el odio están atravesados por ideologías. El amor por lo religioso, el pacifismo, el humanitarismo. El odio por políticas beligerantes, genocidas, terroristas, racistas, xenofóbicas.

Son, entre otros, sus promotores. En el amor los filántropos. En el odio quienes siembran y meten cizaña.

Los dos tienen lugar en las noticias. El amor en los programas de chimentos. El odio en los reportes de guerras, de atentados y en las policiales.

También son motivos de cuentos fantásticos, pero con distintos personajes. En el amor, por lo general los ángeles y las hadas. En el odio, el diablo y las brujas.

Se alternan para estar en el alma y en nuestras palabras. El amor, cuando decimos ¡te quiero!. El odio, cuando por rabia decimos ¡te voy a matar o te mataría!.

El desamor en el amor puede ser una consecuencia, en el odio una causa.

El placer está presente en ambos. En el amor a través de la libido o la felicidad. En el odio mediante la venganza o el sadismo.

Hay quienes justifican tanto a uno como al otro, diciendo “es bueno tener amigos, pero es malo no tener enemigos”.

Para el psicoanálisis, el deseo es del amor el motivo, y del odio el sentirse perseguido por algo repulsivo o destructivo.

El amor siempre ha primado sobre el odio. En tal sentido una reflexión que extraje de mi libro Vivencias”, que dice: “el amor es el sentimiento gracias al cual el género humano ha podido, hasta el momento, sobrevivir al odio de la guerra”.

Como última reflexión: “El amor, lo mejor de nosotros revela. El odio, desnuda todas nuestras miserias”.

Leave a Reply

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *