CARLITOS ZULETA 1 (RECORTAR)

 

Dolores cumplió el año pasado dos siglos, y más de cincuenta años, un cuarto de nuestra historia, lleva su marca a partir del teatro, que  fue su vida, su pasión, y la forma que eligió para  expresarse y hacernos participar. El homenaje a su partida fue en la puerta del Teatro Municipal  Unione, su casa.

 

 

Recuerdo el final de la película “El gran pez”, de Tim Burton. A despedir al protagonista llegan todos los personajes de sus relatos, emocionados, se acercan ante la mirada sorprendida de los que pensaban que eran solamente fruto de su imaginación. Un gigante, una bruja con ojos proféticos, el dueño de un circo que se convertía en lobo, los habitantes de un pueblito de fantasía en medio del bosque.

 

Ayer esperando el cortejo fúnebre, creo que a todos nos afloraron los personajes que gracias a él interpretamos. Cuando la caravana se detuvo en la puerta de su amado Teatro Unione, y mientras a coro le dedicábamos “A mi manera” con  infinito cariño, estoy seguro de que a cada uno nos volvieron los personajes que fuimos bajo su dirección. El aplauso final fue de reconocimiento al artista y también de gratitud. Carlitos Zuleta unió a generaciones, gente de todas las edades y temperamentos, elencos imposibles que solo él hacía funcionar.

 

En 2002, durante uno de los ensayos de su obra “Talula”, que se daba en los sótanos del edificio que hoy es sede de la Orquesta Escuela Infanto Juvenil en calle Belgrano, nos contábamos chistes de humor negro (un placer que compartimos siempre), y me dijo: “cuando me muera quiero que mi epitafio diga: en más de 40 años de carrera en el teatro, hice muchas veces de muerto. Nunca me salió tan bien”. Y acompañó el pedido con esa risa in crescendo tan suya.

 

Con Carlitos se va una parte muy grande del teatro en Dolores y la región.

Cuando la salud  le flaqueaba, era el teatro el que lo ponía de nuevo en actividad. Encaraba una nueva obra, buscaba entre las antiguas que quería reponer, creaba elencos, siempre encontraba gente que jamás había teatro en su vida, la convencía, y la sumaba. Y esa persona amaba el teatro para siempre. Ese era uno de sus dones: llevarte al mundo del teatro sin pedirte credenciales, con absoluta generosidad. Me pregunto si su partida nos va a estimular a seguir, a volver o a probar en este maravilloso mundo.

 

Hace demasiados años – tal vez sean menos de diez, pero parecen demasiados – que la comunidad teatral veterana, nueva y por venir, está desperdigada en Dolores. El teatro oficial y el independiente conocieron épocas más prolíficas, pero sobre todo más conscientes. Calidad y proyectos por suerte nunca faltan. Obras realizadas tampoco. ¿Pero nos conocemos?.

Carlitos repetía que había que animarse a hacer, a dirigir, a escribir, a actuar. Y tenía toda la razón,. En estos tiempos donde cada vez hay menos tiempo, un proyecto teatral es un cable a tierra, una magnífica posibilidad de evasión de la rutina y vinculación con el mundo desde lo creativo.

¿Cuántos proyectos teatrales hay actualmente?

¿Quiénes participan, tienen propuestas y/o se sumarían?

¿Brinda el gobierno municipal posibilidades para todos? ¿Eso está bien o hay que juntarse para tener entidad y exigir desde las propuestas?

Tal vez sea momento de juntarnos y ver quienes estamos, quienes somos, quienes quieren ser, qué hay de nuevo. Hacernos fuertes desde el teatro para la comunidad, abrir caminos a los que vienen, incentivarlos e incentivarnos. Recordar a Carlitos Zuleta activamente, recordarlo haciendo.

No encuentro homenaje más justo al amigo y maestro que nos permitió ser parte de su mundo de personajes inolvidables.

 

 

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