Fedele TAPA

Ambos vecinos de Dolores. El sujeto ocultaba parte de los estupefacientes y los comercializaba en el exterior de la parrilla del Automóvil Club Argentino, lugar donde trabajaba. El juicio, que tuvo carácter de abreviado, tramitó en el Tribunal en lo Criminal nº 2 Departamental.

 

En un fallo dictado el pasado martes en el marco de un juicio abreviado, el Dr. Antonio Severino actuando como Juez unipersonal del Tribunal en lo Criminal n° 2 Departamental condenó a dos vecinos de nuestra ciudad, un hombre y una mujer, juzgados por tenencia de estupefacientes para comercialización.

El juicio había sido consensuado por el Fiscal Dr. Diego Torres y los Defensores, particular en el caso del hombre y oficial el de la mujer, con el acuerdo expreso de ambos procesados.

El Juez sobre los ilícitos en juzgamiento señaló haber formado convicción, que:

Hecho I: aproximadamente a las 7 de la mañana del 5 de octubre de 2017, en circunstancias que se complementaba un allanamiento dispuesto por el Juzgado de Garantías n° 2 Departamental en una vivienda ubicada Balcarce y 9 de Julio de nuestra ciudad, personal policial de la Delegación Drogas Ilícitas Dolores procedió al secuestro de estupefacientes que la moradora tenía en forma fraccionada para su comercialización a los consumidores.

La investigación se había iniciado al tomar conocimiento un funcionario policial que en ese domicilio vivía una mujer, a la que llamaban “la flaca Vero”, quien comercializaría clorhidrato de cocaína al menudeo, a partir de lo cual el Fiscal dispuso profundizar la pesquisa con observaciones dinámicas, estáticas, debiéndose obtener fotografías y filmaciones, determinándose prima fase que la señalada tenía antecedentes por este tipo de delito.

La tarea de observación permitió comprobar la llegada de distintas personas a ese domicilio, quienes eran recibidas por la dueña casa, ingresaban y salían a los pocos minutos, como también claro pasamanos que hacían presumir la actividad ilegal que estaban investigando.

Las averiguaciones policiales permitieron conocer que esa mujer no vendía marihuana, solo cocaína, y “de la mejor” según un testigo, también observar la llegada de un vehículo Fíat, que detuvo su marcha y al que ascendió la sindicada del lado del acompañante, rodado que luego de un minuto se retiró del lugar.

Un funcionario policial logró que determinada persona le facilitará el número de teléfono de la mujer, a partir de lo cual el Juez dispuso que fueran intervenidas sus comunicaciones, de las cuales surgió inequívocamente la actividad ilícita que desarrollaba la sospechosa, del nutrido grupo de clientes que tenía, que estaba vendiendo clorhidrato de cocaína a un valor aproximado de entre 500 y 700 el medio gramo, y entre 800 y 1000 el gramo. También se pudo determinar de una tercera persona, muy conocida de la mujer, actuaba de nexo entre ella y los consumidores de sustancias estupefacientes.

Hecho II: ese mismo día, aproximadamente a las 6:45, en cumplimiento de la orden de allanamiento del mismo Juzgado de Garantías para una vivienda ubicada en calle Borjas 79 Departamento 3, también de nuestra ciudad, personal policial de la misma Delegación de Drogas Ilícitas secuestró durante el procedimiento 18 envoltorios de nylon con cocaína, sustancia estupefaciente que se hallaba bajo la esfera de custodia y disposición de su morador para su comercialización en forma fraccionada a los consumidores, ya sea en forma personal o por intermedio de la mujer sindicada en el primer hecho.

La policía, que lo había identificado a partir del Fiat que llegaba al domicilio de la mujer, sabiendo que trabajaba en la parrilla del Automóvil Club Argentino comenzó a investigarlo, observando que fuera del local y detrás de unos arbustos junto a personas, efectuaba movimiento que no serían ajenos a la comercialización de estupefacientes, de los cual obtuvieron fotografías.

También se realizaron tareas de observación estática y dinámica desde inmediaciones de su domicilio en calle Borjas, comprobándose la llegada de motos cuyos conductores cubrían su cabeza con la capucha del buzo, o usaban bufandas que cubrían el rostro y gorras en la cabeza, quienes sin bien no pudieron ser identificados demostraban con su accionar la actividad ilícita que en ese lugar se desarrollaba.

Los contenidos de las comunicaciones entre el dueño de casa y la mujer sindicada en el primer hecho, para el Magistrado resultaban incriminatorias y consolidaban las evidencias colectadas en la investigación, lo que para el Juez significó tener por acreditada la materialidad ilícita y las responsabilidades de ambas personas en los ilícitos investigados.

Por ello el Dr. Antonio Severino resolvió condenar a Carlos Miguel Angel Fedele, de 31 años de edad, empleado, nacido en Marcos Paz y con domicilio en Dolores; y a Gisela Verónica Pérez, de 41 años, nacida en Morón y con domicilio en nuestra ciudad, ambos como autores del delito de “Tenencia ilegítima de estupefacientes con fines de comercialización”, imponiéndole a cada uno la pena de “cuatro años de prisión y multa”.

En el caso de la segunda se le unificó esta pena con una anterior impuesta por el Tribunal Oral Federal de Mar del Plata, en “Siete años de prisión”.

 

Foto: Imagen de archivo del allanamiento en calle Balcarce, casa de la mujer.

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