A mediados del mes pasado y en el marco de un juicio abreviado sustanciado en el Tribunal en lo Criminal N° 1 Departamental, el Dr. Christina Rabaia actuando como Juez unipersonal condenó a un vecino de Tandil hallado responsable de un caso de abigeato agravado en Ayacucho.

El juicio había sido consensuado por el Fiscal Dr. Diego Bensi y la Defensora Oficial Dra. Muriel Beatriz Mendoza, con la ratificación del procesado en cuanto a la calificación y el estimado de la pena a imponer.

Luego de analizar el caso el Juez consideró legal y plenamente probado, que el 8 de diciembre de 2016 el imputado Jonathan Yamil Runo acompañado de otros dos sujetos había llegado hasta el establecimiento rural «El Misterio» (de 3 hectáreas) en el Cuartel X del partido de Ayacucho, donde tras cortar uno de los alambres eléctricos se apoderaron de tres animales porcinos, carnearon a uno y dejaron sus restos y vísceras en el lugar.

El arrendatario y propietario de los animales efectuó la denuncia en la sede del Comando de Prevención Rural de Ayacucho, señalando que se dedicaba a la cría de porcinos, que una vecina vía telefónica le había dicho que fuera hacia el campo porque había una camioneta Kangoo en actitud sospechosa. Que al hacerlo había podido constatar que uno de los alambres eléctricos se encontraba cortado, que le faltaban tres chanchas, que al recorrer había encontrado una carneada, había restos y vísceras del animal.

El comando de Prevención Rural de Ayacucho había sido alertado por una vecina del campo de la presencia de un vehículo cuyos ocupantes estarían robando chanchos, trasladándose un móvil hacia allí, pero el rodado cuando se lo procuraba interceptar los esquivó y por la Ruta 74 se dirigió hacia Tandil y al que no se pudo alcanzar.

La mujer que había llamado a la policía manifestó al declarar, que los ocupantes de una camioneta Kangoo .cuya patente habían anotado- le habían preguntado por un lugar para pescar, que se los había indicado, pero que luego unos 10 minutos había observado la camioneta en la entrada del campo de su vecino, tras lo cual había escuchado como gritaban los chanchos, como si los estuvieran agarrando. Y la testigo en su declaración brindó detalles de las características físicas de esos individuos, y en particular de uno de ellos un tatuaje, el que decía “Madre te amo”.

Con la patente la policía pudo determinar que el vehículo era una Renault Kangoo, a nombre de quién estaba registrada, que el rodado había sido vendido a un vecino que se domiciliaba en Tandil, lugar donde posteriormente se realizó luego un allanamiento y se secuestró el rodado.

En estas circunstancias había llegado a la vivienda un joven, al que se identificó como Jonathan Yamil Runo, quien precisamente tenía en su brazo derecho un tatuaje con la inscripción “Madre te amo”.

El Magistrado con todo ello consideró acreditada la materialidad ilícita, también la coautoría responsable del procesado, indicando sobre la calificación que se trataba de un hecho de “abigeato doblemente agravado”, porque se había actuado con «fuerza en las cosas» al haberse cortado uno de los alambres eléctricos y porque habían participado tres personas, más allá del grado de complicidad en la perpetración.

Por ello el Dr. Christian Rabaia resolvió condenar a Jonathan Yamil Runo, de 25 años de edad y con domicilio en la ciudad de Tandil, como coautor penalmente responsable del delito de “Abigeato doblemente agravado” y a quien impuso una pena de “Cuatro años de prisión”.

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