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La Licenciada en Psicología y presidenta de la ONG “En Red” brindó una charla en Dolores. Dialogamos con ella y nos decía, que si desde la justicia se niega el acceso a la reparación, el caos se multiplica u también la sensación de desamparo.

 

La Lic. Patricia Gordon, presidente de la ONG “En Red”, convocada por el Colectivo Mujeres Dolorenses brindó recientemente una charla en nuestra ciudad sobre “De la violencia de género al abuso sexual”, analizando diversos tipos de violencia desde una perspectiva de género y tomando en cuenta los entramados de poder detrás de estos casos.

Sobre el abordaje del abuso sexual desde la perspectiva de género nos decía:parte de la idea que el abuso es posible en aquellas culturas en las que aún persisten la desigualdad y la inequidad, ya que el abuso sexual siempre es abuso de poder. Un concepto útil para entender que si aún existen mandatos hacia las masculinidades en torno a la dominación y la sujeción de los cuerpos de las mujeres, es porque hay un sistema de lo avala. Por eso es importante que los abordajes no sean simplistas y mucho menos que ensayen alguna suerte de justificación de la opresión. Desde una perspectiva de género podemos evitar por ejemplo que se intervenga culpabilizando a las mujeres y ubicándolas como responsables de una violación.

 

-¿Cuáles son las principales dificultades para concientizar a individuos e instituciones??

Las mayores dificultades son todos los prejuicios y estereotipos vigentes en torno al abuso; la puesta en duda de la palabra de las víctimas, la negación acerca de éste delito, la resistencia de una parte de la sociedad ante la ESI Ley de educación sexual integral, el escaso presupuesto para implementar políticas públicas, la falta de acuerdo en los protocolos y formas de intervención.

 

-¿En los casos de abusos de niños resulta difícil una condena judicial?

Las características del delito por un lado, generalmente no hay testigos, las pruebas que se presentan cuando no hay acceso carnal se basan esencialmente en el testimonio de las víctimas y al ser niños y niñas su palabra pierde valor ante un sistema que no está preparado para escucharlos, esa supuesta objetividad que para los profesionales de la salud reside en los síntomas y en el discurso no siempre es valorada cono se debe. Muchas veces por el escaso conocimiento que se tiene acerca de la infancia y sus formas de expresión y también porque dentro de un sistema patriarcal y adultocéntrico existen resistencias propias de parte de quienes no están dispuestos a mirar a la niñez desde la restitución de derechos.

 

¿Qué actúa sobre las víctimas para que no denuncien o manifiesten a veces lo que han sufrido?

El poder de los abusadores a veces es demoledor para un niño o una niña que encima confía en esa persona porque es un familiar o una figura significativa. También en el caso de personas adultas opera el mandato del silenciamiento que proviene de la misma sociedad, a veces de la familia, en definitiva desde los lugares de referencia que lejos de acompañar invitan a evitar enfrentarse con una verdad que siempre es incómoda.

 

-¿Qué cambios deben hacerse desde el Estado en las políticas de género?

El Estado debe garantizar derechos a las víctimas, y eso significa considerar con todas las letras el abordaje necesario que se traduce en recursos económicos concretos y en hacer cumplir las leyes que tenemos. Las políticas desde una perspectiva de género deben ser integrales, con profesionales altamente capacitados para acompañar, contener, dar respuesta ante el dolor.

 

-¿Cómo evalúa en este aspecto a la Justicia?

Es importante que se cumpla con Ley Micaela, para que todos los funcionarios reciban formación específica. También sería interesante que durante la etapa de formación universitaria la perspectiva de género sea de carácter transversal. Que las sentencias dejen de ser un recitado de prejuicios en torno a las mujeres y a la labor de los profesionales que actuamos conforme a lo que nuestra ciencia nos indica. La justicia es el espacio simbólico también al que las personas acuden en búsqueda de algún tipo de ordenamiento. Si desde ese lugar se niega el acceso a la reparación, el caos se multiplica. Pero también la sensación de desamparo.

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