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17:29 23-11 Los motivos no surgen claros ya que el ataque se produjo por detrás, y la víctima aún no sabe quién era el agresor y menos el por qué de lo ocurrido.

Lo condenan por partirle la cabeza a una persona sin motivo aparente

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El Tribunal en lo Criminal nº 2 de Dolores condenó recientemente a un individuo, al encontrarlo penalmente responsable de un hecho de Lesiones graves, que perpetrara contra un joven en la localidad de Ostende.


 

Los miembros del Tribunal indicaron en el fallo, que en horas del mediodía del 13 de febrero de 2004, un sujeto adulto había llegado hasta una vivienda de la calle Turín en la localidad de Ostende (Pdo. de Pinamar), donde golpeó con un objeto contundente a una persona que allí se encontraba, y a quien le produjo el hundimiento de la calota craneana con compromiso de la masa encefálica, lo que había puesto en riesgo su vida.

La víctima manifestó que estando en casa de un amigo se había sentado en una silla en el sector de ingreso a la misma, no recordando desde ese momento nada de lo que había pasado, ya que había despertado catorce días después en el Hospital Interzonal de Mar del Plata, a donde había sido trasladado.

Al ser preguntado, recordó que su amigo le había contado que había tenido un problema con los artesanos que habían vivido en la casa y a quienes había echado, habiéndole dicho este que se había quedado con mercadería de la que vendían, para cobrarse una deuda de electricidad. 

Dijo también, que a raíz de lo ocurrido había perdido su trabajo ya que padecía alteraciones en el habla, y que incluso había tenido episodios de pánico que le imposibilitaron continuar con sus tareas en una empresa de reparación de artefactos eléctricos.

Dos testigos dijeron haber visto a una persona tirada en el piso totalmente ensangrentada, quien pedía auxilio, por lo que habían llamado a una ambulancia y a la policía, precisando que la persona que había agredido a ese joven había salido corriendo de la casa llevando en sus manos dos bolsos negros.

Otro testigo dijo haber visto a la víctima junto a un individuo, a quién describió por sus características físicas, en especial porque tenía el pelo rapado a los costados, un mechón medio largo y rastas en el medio de la cabeza. Precisó sobre el mismo, que este había vivido en el lugar por espacio de un mes y que lo había visto ingresar a la casa momentos antes del suceso, habiendo luego escuchando gritos, apreciando que un muchacho a quien conocía como “Tito” estaba en el suelo pidiendo ayuda y con la cabeza sangrando.

Policías que acudieron al lugar llamados por vecinos, dijeron que estos habían dicho que la víctima estaba sentada en una ventana, cuando un sujeto vestido como “hippie” se había acercado y le había pegado en la cabeza con un palo o un hierro, quien luego se había alejado del lugar junto a otra persona.

Una oficial de policía declaró, que luego de recibir las características del agresor habían salido en su búsqueda, que este era una persona de unos veinte años con rastas. Que luego de recorrer unas cuadras habían avistado a dos individuos que caminaban muy rápido, uno de los cuales reunía las características del buscado, quien al ser interceptado se mostraba muy nervioso, siendo identificado y aprehendido.

Según consigna el fallo, el imputado al prestar declaración durante la investigación dijo que había ido a ese domicilio a recuperar sus cosas, y que cuando estaba juntando las mismas había aparecido una persona que no conocía, quien presumiblemente al confundirlo con un ladrón lo había golpeado dos veces en la espalda. Que había logrado quitarle un hierro que tenía en sus manos y que cuando esa persona intentaba alejarse habría trastabillado, habiéndole el tirado un golpe al cuerpo pero que le había pegado en la cabeza. Que asustado pensando en que el dueño de casa intervendría, había tomado sus cosas y había salido de la casa caminando rápido.

En el momento de los alegatos, la Defensora Oficial que asistió al imputado, sostuvo que según sus dichos este había actuado en legítima defensa, pero los Jueces entendieron que no había motivo para descreer de la versión de la víctima, que puntualmente dijo no saber quién lo había agredido, y quien agregó que a la fecha del juicio aún desconocía quién fue su agresor.

Además indicaron los jueces, que el precario médico de la revisación que se le efectuó al procesado tras su aprehensión, precisaba que no se observan lesiones, pese a que este había dicho que había recibido dos golpes en la espalda.

También, que de la propia declaración del imputado surgía que cuando él golpeó a la víctima esta estaba desarmada y de espaldas, circunstancias que según el fallo, “desvirtúan su conducta” y permiten descartar “una agresión ilegítima de la que debió defenderse”.

Finalmente los miembros del Tribunal por unanimidad, resolvieron condenar a Armando Fermín Ohanessian, de 28 años de edad, oriundo de marcos Juárez en la Provincia de Mendoza y con domicilio en la Capital Federal, a la pena de Dos años de prisión en suspenso, por ser autor penalmente responsable del delito de Lesiones graves.

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