Blanco PARA TAPA

Los padres de Emilio Blanco, el adolecente asesinado en Chascomús en 1997, siguen su peregrinaje por sedes judiciales procurando dar cierre a esa trágica historia. Ahora estuvieron en Dolores para entregar pruebas para el juicio al que será sometido el ex titular de la Comisaría de esa ciudad en 1997, imputado del delito de “omisión de evitar la tortura”.

 

Los padres de Emilio Blanco, el adolecente asesinado en Chascomús en septiembre de 1997, siguen su peregrinaje por sedes judiciales procurando dar cierre a esa trágica historia, que por vericuetos judiciales aún tiene un capítulo abierto.

Mónica Buceta y Elías Blanco estuvieron en nuestra redacción, para contar que estaban en Dolores para presentar pruebas para el juicio que se le va a iniciar al ex Comisario Tomás Antonio Freites, titular de la Comisaría de Chascomús cuando ocurrió el crimen, imputado del delito de “omisión de evitar la tortura”.

La Sra. Blanco decía que tanto la Cámara de Apelaciones de Dolores como el Tribunal de  Casación de la Provincia habían dicho que el delito estaba prescripto, “pero gracias al Dr. Diego Escoda, que apeló, la Suprema Corte revirtió el fallo. La Fiscalía ya entregó la prueba, ahora nosotros, faltaría que lo haga la defensa, Freites tiene una Defensora Oficial, la Dra. Muriel Mendoza, después seguirán los plazos”.

 

  • ¿Hay elementos como para ubicar a Freites en la Comisaría el día del crimen?

Mónica: Sí, por supuesto, Freites estaba en esa sede. Cuando en el año 2014 se hizo el juicio por la autoría de (Fermín) Basualdo, hubo policías que no participaron del juicio, fueron varios los que estuvieron esa noche en la Comisaría. No fueron testigos en el juicio porque habían sido acusados como partícipes Cuando se hizo el pedido para enjuiciar a Freites la Dra. Laura Elías creyó que no había pruebas suficientes para aquellos. Creemos que en este momento en que se va a juzgar al Comisario, esos testigos tienen que ir, porque son los que estaban esa noche, los que estuvieron trabajando, los que lo vieron y dijeron que Freites estaba. Nosotros quisiéramos que este juicio abra la posibilidad que al declarar estas personas se llegue a la verdad completa, qué pasó en la Comisaría. Todos nos quedamos con la sensación que no fue solo Basualdo, más allá que no se va a poder juzgar a esos otros policías, solamente a Freites. Queremos saber un poco más, todo lo que nos acerque a la verdad.

 

  • ¿Tiene fecha el juicio?

Mónica: Todavía no, nosotros esperamos que el juicio se haga este año, porque ya han pasado muchos años. Teniendo en cuenta que Emilio tenía 16 años cuando lo asesinaron, hoy tendría 38 y todavía estamos dando vuelta con esta causa.

 

Elías: Lo vemos reflejado en nuestros hijos, tenemos dos hijas y dos varones; los dos varones ya son profesionales, nuestra hija se va a recibir de médica, y Milagros, que cuando el crimen no había nacido, Mónica estaba embarazada, está cursando cuarto año de Derecho. Ahí se ve la lentitud de la Justicia. Nosotros decimos que la Justicia puede tener muchos casos, pero a esta causa, que es del otro Código, no le pueden poner más trabas.

 

  • ¿El ex policía Basualdo está en la cárcel?

Mónica: Sí, está en la Unidad 9 de La Plata, después de los problemas de salud que dijo tener y por los que después del juicio se le dio prisión domiciliaria. Comprobó un médico oficial por un pedido que hicieron los jueces del Tribunal que lo juzgaron, que jamás había tenido cáncer. La lucha para comprobarlo, para que un perito oficial, un médico, le realizara estudios para ver si estaba enfermo o no, fue difícil. La Cámara Penal, no la que lo juzgó, sino la compuesta por Sotelo y Yaltone, no nos dio la posibilidad que un médico oficial comprobara si estaba enfermo o no. La posibilidad la dio el Dr. (Juan Pablo) Curi después de juzgado. Una vez firme esa resolución fue a la cárcel, el año pasado después de estudios, porque seguía insistiendo sobre su enfermedad, se comprobó que en la actualidad no está enfermo.

 

  • ¿Es desgastante esta lucha, este peregrinar?

Mónica: Tal cual. Terminó ese juicio, Basualdo fue condenado pero volvió a Chascomús como volvimos nosotros. Fue algo tan… no quedamos conformes. Y no estamos conformes ahora. Y ahora, gracias al Dr. (Diego) Escoda que hizo la presentación ante la Suprema Corte, tenemos esta posibilidad de que se enjuicie a Freites. Uno quiere que esto sea lo antes posible, esperemos que no haya nulidades de parte de la Defensora Oficial, para que no haya dilaciones. Queremos que este año se haga el juicio. 22 años es muchísimo.

 

  • ¿Si ustedes no hubieran estado detrás de la causa, se hubiera llegado a la verdad?

Mónica: No, por supuesto que no. Tenemos que agradecer al abogado que tenemos, el Dr. Gustavo López, que lo hace como amigo de la familia, porque no le hemos pagado nunca, no podemos, es nuestro amigo, nos sigue acompañando, estuvo en el otro juicio y ahora en las presentaciones. Cuando uno habla de la Justicia y no ha estado años peregrinando como nosotros, dice que no puede ser. Nosotros somos reflejo de todas las trabas que pone la Justicia sin tener razón, de tener que insistir e insistir.

 

  • ¿La Justicia se mueve como si fuera un trámite administrativo?

Mónica: Realmente no sabemos, pero sí. Pensábamos que no supieron, pero ahora pensamos que no quisieron. No sabemos por qué, porque la prueba de lo que había sucedido estaba. Y tanto tiempo, si no hubiera sido por la Dra. Laura Elías, otra persona a la que siempre le vamos a estar agradecidos…

 

Emilio: Buscamos cerrar la historia. En todos estos años, Mónica principalmente, ha tenido el equilibrio para llevar adelante una familia. Y eso pesa en el estado de ánimo, en la salud, que los chicos no tengan rencor, que sean alegres. La verdad no sabemos por qué se prolongó el caso tanto tiempo. Lo que hay que remar, sin saber todavía lo que nos falta. Agradecemos que tenemos salud. Eso es muy importante. Y ganas de seguir…

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