padre maxi

Parroquia Nuestra Sra. de los Dolores

Será hoy viernes a las 19 horas en la Parroquia. En el marco de las Fiestas Patronales, que se vienen desarrollando desde el sábado 15 de septiembre en nuestra ciudad, y que cuentan con la participación de actividades de  la Diócesis,

Entrevistamos al Padre Maxi Turri.

 

 

“En el contexto de estas fiestas patronales, este viernes 21 lo dedicaremos de manera especial a aquellas personas que atraviesan la cruz y el dolor de la enfermedad. Rezaremos con y por los enfermos. Será a las 19 horas. Invitamos a todas las personas que tengan más de 65 años, donde por naturaleza la salud se ve vulnerable, a todas aquellas personas que están atravesando una enfermedad física, espiritual, leve, grave, crónica, cualquiera, y todas las personas que estén pronto a ser operadas. Cosa de que en ese contexto puedan recibir el sacramento de la unción de los enfermos”.

 

¿Cómo se vive este momento?

Estamos en el mes de las Fiestas Patronales y después de haber celebrado el sábado 15 ese acto de renovación mutuo, de fidelidad que María Santísima le ha dicho una vez más a su pueblo “yo soy la madre, yo los acompaño, hace más de 200 años que camino con ustedes, he acompañado a todos sus antepasados, y renuevo y seguirá caminando con ustedes”. Y el pueblo de Dolores le ha dicho que la reconoce como su madre, que la reconoce como su jefa, como su patrona, y quiere seguir caminando de su mano y bajo su amparo y protección.

 

¿Y de qué forma ha cambiado la antigua unción?

Aquello que se llamaba la extremaunción, y que se daba solamente en el momento extr5emo en que la persona estaba a punto de morir y el cura tenía que salir corriendo, gracias a Dios puede vivirse ese sacramento en un contexto totalmente distinto, e inclusive celebrativo y no tan dramático. La persona consciente, obviamente personas en condiciones de poder trasladarse al templo. Siempre está la posibilidad de que quienes no puedan, la Parroquia, la Iglesia, el cura, siempre va. Pero en este sentido no solamente las personas de más de 65 que están atravesando una enfermedad o van a ser operadas, sino también todos los familiares, ¿cuántas personas tenemos en la familia que están enfermas, que no están en Dolores, pero que también podemos acercarnos a rezar? Y aunque no se tenga ningún enfermo, que bueno es poder rezar por aquellos que atraviesan esa enfermedad o esa cruz, y no tienen fe. Hay que recordar a las personas que no tienen el don y el regalo de saberse sostenidas y acompañadas por Dios en ese momento extremo de la vida. Para cumplir lo que dice el Evangelio, de hacer a los demás lo que los demás quieren que hagan por ustedes.

 

¿También incluyen enfermedades del espíritu?

Sin dudas. Las fobias, el estrés, los ataques de pánico, tantas circunstancias y situaciones que hacen a las enfermedades espirtituales, sociales, psicológicas. Por eso es interesante hablar de la enfermedad no solamente como un cuerpo que  sufre, sino como un alma que sufre. Hay enfermedades espirituales que se manifiestan en el cuerpo, pero hay enfermedades absolutamente espirituales que tienen la depresión, la angustia y la tristeza como generalizada. De esa manera rezamos por y con los enfermos.

 

Dolores ha sido centro de actividades diocesanas también ahora.

La posibilidad de celebrar las Fiestas Patronales es renovar ese pacto de fidelidad mutua. Es María Santísima que le dice que sí a su pueblo, y su pueblo que le dice “queremos caminar de tu mano”. Evidentemente ha sido un marco celebrativo, festivo, alegre, desde el corazón hasta el exterior. Incluso el tiempo nos ayudó, porque fue propicio. Hay que decir que Dolores fue sede de la Diócesis de Chascomús de un encuentro que se llama “Nueva Evangelización”. Un proceso de renovación de la fe, de transformación de las parroquias, de hacerlas alegres, dinámicas, vivas, cercanas, misioneras, evangelizadoras. En ese contexto, con la presencia del Obispo, se juntaron muchas comunidades de la Diócesis, y Dolores por ser el centro geográfico, y ahora espiritual con la presencia de la Capilla de Adoración Perpetua, la presencia de María santísima, convoca a todos los pueblos. Hay que decir que Dolores es equidistante a todos los extremos de la Diócesis, por movilidad le permite a todas las comunidades vecinas acercarse a vivir esta experiencia.

 

¿De qué manera se desarrolló hasta ahora todo?

Se vivió el 15 de septiembre en el Polideportivo Municipal, en una jornada que permitió juntar a 300 personas de distintos lugares para este camino de renovación. Y es interesante descubrir que si algo tiene mala prensa en este momento es la Iglesia. Y pareciera que es algo pasado de moda, y que el hombre verdaderamente libre, feliz e independiente, es el que se aleja y se separa de todo lo religioso; es un poco el estereotipo cultural que estamos transitando y viviendo. Que interesante es que ahora en ese contexto cultural haya personas de edad juvenil que se animan a vivir contracorriente, en la originalidad, y experimentan en ese encuentro con Jesucristo, el verdadero sentido de una felicidad que no es pasajera, es auténtica, profunda y permanente. Y eso es la fe en Jesucristo que la Iglesia predica, proclama y anuncia.

 

¿Hubo también un retiro de jóvenes?

El sábado pasado hemos podido vivir además de este encuentro diocesano y las Fiestas Patronales, un encuentro de varones, 23 jóvenes de entre 15 y 23 años. El fin de semana participaron de toda la celebración que Dolores vivía, y a su vez tuvieron su momento y su experiencia de encuentro con Cristo. 23 varones de la Diócesis de Chascomús que decidieron pasar el fin de semana viviendo a la par y latiendo al ritmo de las Fiestas Patronales. Un retiro espiritual en Dolores que convocó a estos chicos.

 

¿La invitación entonces es para mañana?

Mañana viernes a las 19 horas en la Parroquia Nuestra Sra. de los Dolores, rezamos con y por los enfermos, y convocamos a todas las personas mayores de 65 años, todas las personas que están atravesando una enfermedad leve, grave, crónica, cual sea, física o espiritual, o a aquellas personas que van a ser operadas. Y si no están en estas tres condiciones, a aquellas personas que tengan un familiar enfermo, que se acerquen a rezar. Y si no tienen ninguna de esas cuatro condiciones, rezar por los enfermos para cumplir el mandato del Evangelio que dice “hagan por los demás lo que los demás quieren que hagan por ustedes”.

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