carta lectores-24-10-2014

 

Por el Dr. Héctor Ulises Napolitano

 

En el caso no se emplea la palabra manía como locura o furia, es decir como enfermedad psiquiátrica, sino como una arraigada u obsesiva costumbre de los políticos, por lo menos en Argentina. Algunas de ellas.

Acomodo (manía de los políticos por buscar acomodo en alguna lista o cargo o de acomodar a allegados cuando tienen poder para hacerlo).

Borrarse (cuando no les conviene hacer presencia o exhibirse en público o participar de un debate).

Candidatearse (aunque sepan que no tienen posibilidades de ganar). Chicanear (manía de algunos políticos al debatir con sus contrincantes).

Demagogia (manía de prometer electoralmente cosas que no van a cumplir o al ejercer el poder hacer lo contrario).

Encuestas (es una obsesiva manía de la mayoría de los políticos por saber qué opina la gente de ellos en cuanto a imagen e intención de voto).

Figurar (como sea, especialmente en los medios de comunicación masivos y en épocas de campaña electoral).

Gastar (mucho dinero por lo general recaudado antes y durante las campañas electorales, particularmente en actos y publicidad).

Hablar más que hacer (manía de la gran mayoría de los políticos argentinos, de siempre y hasta ahora).

Intereses más que ideas (es la tendencia mayoritaria y constante). Jurar (por lo general en vano).

Liderazgo (más que una manía es una obsesión de todo político con altas aspiraciones de poder).

Llegar (es la mayor preocupación de los políticos que es llegar al poder y para ello llegar a que la gente interprete y apruebe su mensaje y lo vote).

Mediática (manía recurrente de toda persona que quiere popularidad y fama es estar en los medios de comunicación, en especial audiovisuales y redes sociales, con mayor razón en los políticos que como condición primaria necesitan ser conocidos públicamente).

Nepotismo (manía de los políticos en acomodar primero en cargos políticos a sus familiares).

Oscilar (hay varios políticos que cambian en poco tiempo de ideas y partidos, por lo que prima en ellos sus intereses personales a los principios. Son los típicos (“panqueques” y “oportunistas”).

Persecutoria (manía obsesiva de ser perseguido por motivos políticos, aunque se halle juzgado por la justicia).

Reelección (es también una manía obsesiva, que en política se llama “repetir el plato”. Es una preocupación en casi la mayoría de los políticos mantenerse y continuar en el poder).

Sobreprotección (la sobreprotección es una obsesiva actitud de los políticos que cuidan y protegen siempre su quinta llevando agua a su molino y al séquito de sus militantes desde el otorgamiento de prebendas hasta interferir en la justicia para obtener su libertad en caso de ser detenidos. Incluso la de los políticos entre sí cuando ejercen el poder, mediante el encubrimiento y el abuso de los fueros que tal ejercicio les confiere).

Toma y daca (se da generalmente para aprobar leyes cuando el oficialismo no tiene mayoría, estando obligado a llegar a un acuerdo con la oposición, en especial con gobernadores y legisladores donde cada uno da pero para obtener una ventaja.” Yo te apruebo la ley, pera vos me das lo que pido o necesito”. Dichos acuerdos son privados, pero por lo general trascienden en la opinión pública, por alguna filtración o infidencia).

Utilización (en el caso se trata de personas que utilizan los políticos como punteros, militantes, gentes con necesidades, las que a su vez se benefician de tal utilización, que podemos decir que es recíproca, el uno con fines políticos y el otro con fines personales).

Victimización (manía de los políticos cuando son objeto de denuncias y procesos judiciales que los perjudica, y especialmente cuando ejercen el poder en el ámbito ejecutivo (presidente, gobernador, intendente) que por lo general echan las culpas de la situación actual que no pueden resolver a la pesada herencia dejada por el gobierno anterior).

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