Como dijimos en una publicación anterior a la sociedad le interesa conocer qué lleva a los “ofensores sexuales” a realizar esas prácticas, por lo cual y para abordar esa temática consultamos a la Licenciada en Psicología Natalia Cociña (Presidenta de la Asociación de Psicólogos), y el Licenciado en Psicología Roberto Battaglia, (del equipo técnico de la ONG Generación Igualdad), a quienes formulamos estas preguntas:

  • ¿Qué cosas hay que tener en cuenta para comprender la conducta de un agresor sexual?

La Lic. Natalia Cociña dijo que primero quería aclarar, “que si bien vamos a hablar de generalidades para poder transmitir información respecto a la temática, hay que señalar y dejar en claro que cada persona tiene sus particularidades y se analizan caso por caso. Es por ello que para comprender la conducta del agresor sexual hay que hacer un recorrido de su historia de vida, de su crianza, de la modalidad de vinculación con los otros, episodios traumáticos vividos, la edad al momento de la agresión sexual, entre otras variables”.

Y agregó: “Se trabaja conjuntamente con el sujeto para interpelar esa conducta y trabajarla. En la conducta abusiva prima el goce por la primacía del poder más que el placer del acto sexual; los agresores sexuales han manifestado en su mayoría sentimientos negativos de tipo ira u odio y no de excitación sexual sino como expresión de esos sentimientos y se observa en la mayoría falta o disminución notaria del sentimiento de empatía y se suele encontrar fallas en el proceso de socialización de la sexualidad.

De todas maneras es muy difícil que podamos ‘comprender este tipo de conductas desde la singularidad de nuestro aparato psíquico, desde nuestra propia historia de vida, desde nuestra crianza desde nuestra perspectiva y en la mayoría de la gente causa repulsión y deseos de castigo. Lo que se busca es el análisis de los factores que llevaron a esa conducta y trabajar fundamentalmente sobre el eje de la responsabilidad, las consecuencias, la empatía, y todos aquellos factores y/o distorsiones a nivel cognitivo para intentar que dicho sujeto no vuelva a repetir la conducta abusiva y minimizar al máximo las posibilidades de reincidencia”.

  • ¿Existen antecedentes de abusos en la familia de origen o en sus biografías? `

Lic. Roberto Battaglia: Como mencionó la colega en la respuesta anterior, es difícil hablar desde la generalización, y siempre hay que pensar los posibles abordajes en el “caso a caso”. No obstante, se pueden trazar ciertas recurrencias en algunas temáticas. En cuanto a la pregunta se podría afirmar, que en los casos que nos ha tocado intervenir encontramos antecedentes de violencia familiar, abandonos, distintos tipos de abusos y vejaciones en la reconstrucción de las infancias de hombres que han ejercido agresiones sexuales. Podemos trazar la hipótesis de que muchos de estos hombres, fueron niños víctimas de vulneraciones de derechos, donde ni la familia que debía proteger y cuidar estuvo, ni mucho menos el Estado. Y como señaló la Lic. Cociña en su respuesta, estas cuestiones son las que vamos a tener que trabajar en relación a un tratamiento posible. No es una cuestión directa que podemos afirmar que si un niño es abusado se convertirá en abusador, pero se puede pensar que el acceso a infancias vulneradas colabora con la formación de un psiquismo con particularidades, donde la empatía, el límite, la ley, la norma, la transgresión y el vínculo con el otro, comienzan a consolidarse de otra manera.

  • ¿Se puede realizar algún tipo de trabajo o abordaje con estas personas?

Lic. Natalia Cociña: Si, y se hace. El abordaje que ha resultado más efectivo hasta el momento es el cognitivo conductual; en el cual a grandes rasgos, se trabaja sobre lo los procesos mentales, como por ejemplo la percepción, sobre las emociones y sobre la conducta priorizando el control de los impulsos. La mayoría de los agresores tiende a negar el hecho o culpar a la víctima de cierta provocación o deseo. El abordaje implica la indagación y el recorrido de diversas temáticas como lo son la historia familiar, la cultura en la que se ha criado, situaciones de violencia, etc. Hay sujetos que tienen naturalizadas situaciones sexuales relacionadas a conductas de tipo abusivas, o relaciones incestuosas, o la transgresión a repetición de todo tipo de leyes por ejemplo. Es por ello que la intervención es articulada y no alcanza solo al agresor; en caso de que el agresor sexual sea menor de edad, es fundamental el abordaje familiar en conjunto y es necesario que haya una sanción por parte de la justicia.

Cuando trabajamos con agresores menores debemos diferenciar si se trata de juegos sexuales esperables según la edad; o si son prácticas sexuales problemáticas, o si se trata de prácticas abusivas. El pronóstico terapéutico será más favorable o más negativo de acuerdo a varios factores como por ejemplo: la edad del agresor, sus antecedentes respecto a esta conducta y el contexto familiar.

  • ¿Existe algún perfil psicológico al respecto?

Lic. Roberto Battaglia: Existen muchos estudios al respecto, y existen distintos autores y corrientes que elaboran distintos perfiles psicológicos de abusadores, o distintas categorías de abusadores según el hecho. Inclusive la psiquiatría configura distintas taxonomías para pensar algún criterio diagnóstico. Es un tema complejo y profundo. Para comentar algo en relación a esto, podemos decir que en nuestro país, es más recurrente el abuso sexual en la infancia de manera intrafamiliar, o cometido por alguien cercano y conocido. Algo que no es tan recuente por ejemplo, es el abusador sexual con características seriales, como en EE.UU, donde el abusador puede ir seleccionando y eligiendo ciertas victimas de manera más aleatoria, según características de las mismas, según el contexto, y sin conexión familiar o de vínculos previos con la víctima. Sería interesante pensar que hay que trabajar en el caso a caso, y en darle más lugar al estudio de la perfilación criminal o “Profiling” desde las Instituciones que tiene que abordar el caso e investigarlo, sobre todo.

  • ¿Actúan por impulso o en forma premeditada?

Lic. Natalia Cociña: En este punto vuelvo a reiterar que debemos analizar el caso por caso, pero lo cierto es que se suceden las agresiones sexuales bajo ambas modalidades; actúan por impulso incluso perdiendo de vista todos los factores que ponen en riesgo el develamiento de la escena (presencia de otras personas, actitud defensiva de la víctima) y hay otro porcentaje que lo hace de manera premeditada (buscando que la víctima se encuentre sola, la edad de la víctima, que no tenga manera de huir de la escena, suministrándole drogas, etc.). El agresor sexual del tipo impulsivo se deja llevar por factores situacionales donde se encuentra ausente la represión y por lo general es un comportamiento más entre tantos comportamientos antisociales de su vida.

  • En esta temática la reincidencia es una constante. ¿Por qué?

Lic. Roberto Battaglia: Se habla de reincidencia porque es algo usual en esta temática. En Argentina hemos elaborado como única opción para los delitos de agresiones sexuales las medidas punitivas represivas conocidas, que son la cárcel, y penas más duras. Otros países que han probado con otras opciones, como la castración química, o un registro de ofensores sexuales, ya han desistido de esas líneas de trabajo porque se ha comprobado su ineficacia. El hecho de que el sistema penitenciario no cuente con Profesionales que puedan ir realizando algún trabajo psicoterapéutico individual o de intervención grupal (regular y sostenido en el tiempo) con este grupo de hombres (siempre y cuando el caso lo amerite y sea posible), genera un vacío de intervención, donde la mera sentencia punitiva desde la ley y el encierro, no van a alcanzar para realizar algún trabajo intra-psicológico que permita y habilite un cambio de posición subjetiva en el hombre que cometió el hecho. La película “el hombre del bosque” (the woodman) refleja bien esta situación. Entiendo necesario una revisión profunda de los modelos de abordaje de estos crímenes de poder como los denomina Rita Segato, para poder elaborar estrategias preventivas más eficaces, y poder pensar alternativas posibles que den lugar a la prevención de esta reincidencia.

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