Dra. Stachioti

Por la Dra. Verónica Stacchiotti

 

Para hablar de lactancia tenemos que comenzar hablando de cómo funciona el cuerpo de la mujer.

Cuando una mujer se embaraza las mamas que son glándulas empiezan a tener cambios, a madurar, y eso hace que se vayan preparando para la fabricación de leche una vez que el bebé haya nacido.

Cuando existe trabajo de parto en una mujer -aunque fuera una cesárea, que es un proceso más lento pero similar- hay liberación de una hormona que se llama oxitocina, la hormona del apego, hormona que además de generar las contracciones y hacer el trabajo de parto, ocasiona la necesidad que tiene la mamá de amamantar, de alimentar a su bebé. Como cualquier mamífero la mujer tiene necesidad de satisfacer el hambre y de proteger a la cría. Es esa función hormonal la que hace que la mujer esté deseosa de poder alimentar a su bebé, y es muy importante, porque aparte de la función alimentaria la oxitocina es la hormona del apego, es lo que hace que nosotras queramos estar cerca de nuestro bebé, que no nos guste que ande de mano en mano, que vengan 200 visitas y lo tengan a upa. Esas mamás no son egoístas, están teniendo una reacción normal, como cualquier mamífero que acaba de tener familia.

Cuando el bebé nace la glándula mamaria empieza, por una cuestión de cambios hormonales, a fabricar leche. Los primeros dos días la mujer recién parida tiene solamente calostro, que es una sustancia transparente, un poco pegajosa, que a lo largo del día la cantidad de calostro que va a liberar la glándula mamaria es muy poca, son 30 o 40 mililitros, suficiente para la alimentación del bebé en esa primera etapa. El bebé cuando nace tiene reservas energéticas, así que no necesita tanta energía, el calostro le aporta inmunoglobulinas, que son anticuerpos que lo defienden contra un montón de enfermedades. Así que es todo lo que el bebé necesita tomar, no hace falta darle agua.

Una vez que la lactancia está instalada, el calostro da paso a una leche más nutritiva, con más grasa, que le va aportando al bebé toda de la energía que necesita, todos los nutrientes para su desarrollo y crecimiento.

Una de las cosas a tener en cuenta es la piel que recubre la areola y el pezón. Como el bebé en la saliva tiene una enzima que se llama xialina y que hace degradación de la piel, porque es una enzima que sirve para la digestión, en muchos casos la piel del pezón puede llegar a estar lastimada, quebrarse o resquebrajarse, provocando intensa molestia a la mamá cuando va a amamantar. En esos casos hay unas cremas especiales, pero se necesita que la piel reciba aire. Si es verano y hay sol, un poco de sol acelera la curación. A medida que pasan los días se curte la areola y la piel del pezón, se hace un poco más resistente, de tal forma que la lactancia después puede llegar a durar años sin que se vuelva a lastimar el pecho.

La leche tiene varias fases de producción, no existe la mamá que tiene la leche aguada. Es muy conocido que muchas mamás piensan que su leche no alimenta, que no sirve, porque tiene un color transparente, se la ve medio aguada, lo que hay que hacerles entender, explicarles a la mamás, que la teta no es un sachet de leche, donde se guarda un litro de leche y se la aprovecha de manera inmediata, sino que es una fábrica de leche. Tenemos una leche de reserva, cuando la mamá hace algunas horas que no amamanta el pecho se pone tenso, se pone cargado, pesado, molestos en algunos casos para la mamá incluso. Esa leche de reserva tiene alto contenido en agua, porque cuando el bebé tiene sed y hambre lo primero que hay que satisfacer es la sed. Por lo tanto si nosotros apretamos la areola y el pezón va a salir una gota de leche transparente, con alto contenido en agua. Una vez que el bebé mama la cantidad necesaria y se agota esa leche de reserva, va a continuar mamando sin tragar tres, cuatro, cinco o seis chupadas, hasta que sale una leche nueva, fresca, recién fabricada, que tiene un alto contenido en grasa, es la leche que le va a aportar la energía y la mayor parte de los nutrientes. Es la que le va a satisfacer el hambre.

La glándula mamaria es un órgano maravilloso, que fabrica leche en el instante en que nuestro bebé lo necesita, sin necesidad de trasladar, ni mamadera, ni lata de leche en polvo, ni agua mineral, ni termos con agua caliente. Nuestra leche es lo mejor que le podemos dar a nuestros hijos.

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