Pincelas de recuerdos tomadas de una nota del Prof. César Vilgré La Madrid.

Hoy “Esquina de Crotto” es un lugar geográfico que la cartografía destaca como punto de encuentro entre la Ruta 11 y la 63, sin precisarse lo que ese lugar significó por años para la región y el desarrollo del transporte.   

En septiembre de 1970 la revista “Perfiles” publicaba en una sección denominada “Crónicas del pasado dolorense”, una nota sobre la “Esquina de Crotto”, cuya autoría era del profesor César Vilgré La Madrid y que nos sirve de base para esta recordación.

El autor decía, “hace más de 100 años existe en el paraje conocido por El Médano, la casa de negocio llamada Esquina de Crotto, en campos que fueron de don Tomás de Anchorena, conocida figura de nuestra historia”. Y  precisaba, “su décima hija, doña Clara, casada con don Manuel Isidro de Uribelarrea, fue la heredera del campo El Médano”, consignando seguidamente Vilgré, que en esa zona “en 1865, un emprendedor italiano, don José Crotto, fundó el negocio que aún lleva su nombre”.

Sobre éste consignaba, que al culminar la década del 60 (del siglo XIX) Crotto se había instalado en nuestra ciudad, donde se había dedicado al comercio, instalando una barraca para la compra y ventas de lanas, comercio que estaba ubicado donde se levanta actualmente la Escuela Normal. Y que en 1870 edificó un edificio que ocupaba un cuarto de manzana, “el segundo de dos pisos que se construyó en Dolores”, conocido como “Altos de Crotto” (luego como “Altos de La Madrid”, en la esquina de Carlos Pellegrini y Juan Vucetich y demolido hace unas décadas), donde aquél tenía “su acreditado almacén de ramos generales”.

Y sobre el negocio de “Esquina de Crotto” consignaba, que éste primariamente había estado instalado en el lugar donde estaba la “Tapera de Ponce”, indicando asimismo, que “desde sus comienzos fue no sólo el lugar donde se abastecían los pobladores circunvecinos de los más variados artículos, sino también lugar de reunión donde se jugaba a las cartas y a la taba, también lugar de carreras cuadreras y más de una payada”.  “Allí –continuaba- se servía una frugal comida compuesta por sardinas, fiambre, queso, dulce de membrillo, galletas y galletita, y se tomaba caña, Ginebra, vino Carlón y alguna sangría”.

Además el autor de la nota precisaba, por la “esquina (segunda parada yendo a la costa) pasaban las galeras de la empresa La Central de Juan Leitte y después por largos años de don Serafín Dávila”, y que además de todas esas actividades se “compraba lanas y cueros, y el negocio, como era usual, funcionaba como banco en la zona”.

Sobre Crotto precisaba datos, indicando  que se había casado con Valeria Vilches y que uno de sus hijos, don José Camilo, había sido gobernador de la provincia de Buenos Aires. Que don José con el tiempo se había asociado con uno de sus cuñados, don Paulino Villas, que había sido precisamente quien trasladó “la esquina” al lugar donde finalmente quedó emplazada.

Como dato anecdótico consignaba, que el negocio al tiempo de la nota conservaba su aspecto tradicional, que tenía su reja característica, y hacía notar que parte de la estructura de madera del local procedía de un barco que habían callado en el siglo XIX en la costa de General Lavalle. Recordaba también, que en el año 1963 “La esquina de Crotto” había sido declarada “lugar histórico”.

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