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Su pasión y formación musicales lo llevaron a tocar con grandísimos músicos que admiraba. En esta nota, el músico dolorense, integrante de “Banda en Fuga” y distintas formaciones de diversos estilos a lo largo del tiempo, nos cuenta sus inicios en la niñez, su trayectoria, y su presente como músico y profesor.

 

¿Cuál es tu antecedente musical en la familia?

Mis padres no eran músicos. A mi viejo le encantaba Gardel y escuchaba mucho folklore, entonces absorbí de él parte de eso. Mi hermano mayor empezó a tocar y yo comencé con la guitarra a su lado, a los siete años, le robaba cosas de lo que él tocaba y aprendí. A medida que él formaba grupos musicales y había instrumentos en casa, yo arranqué a tocar la batería. Y cuando el baterista de su banda no podía venir estaba yo que me sabía todos los temas, de mirarlos y porque cuando se iban me sentaba en la batería y me ponía a tocar solo. Mirando aprendí, autodidacta, nadie me enseñó desde el principio.IMG_8972

¿Cómo manejabas tus tiempos con la música siendo tan chico?

Mi barrio fue este desde que nací (N.d.R.: Se refiere al barrio del Hospital, su casa natal es Dorrego y Colón). Eventualmente jugaba a la pelota, alguna noche de verano en la calle que era de tierra. Tenía muchos amigos, andaba en bicicleta, pero nunca jugué al fútbol, no hacía ese tipo de cosas grupales. Me encerraba mucho tiempo a tocar. Mis cuadernos de la primaria ya estaban forrados con bandas de rock, ya tocaba en primero o segundo grado, la guitarra.

 

¿Ya te definías por cosas que te gustaban musicalmente?

Sí, creo que el rock, los Beatles, rock nacional muy poco, pero todo lo que fuese rock me atraía, y me sigue gustando. Eso te trae amigos que les gusta la música, se formó un grupo grande. Mis padres siempre alentaron eso. Por más que mi viejo al principio haya tenido un poco de miedo, de duda, siempre nos apoyaron.

 

¿Y la adolescencia?

A pleno con la música, en una época donde por razones culturales y políticas era más difícil. Desde que tengo uso de razón tengo el pelo largo, y antes los que nos dejábamos el pelo largo éramos un porcentaje muchísimo menor que ahora. Antes había más prejuicios en este sentido.

 

¿En qué momento dijiste “esto es lo mío”?

En algún momento con mi hermano nos fuimos a Mar del plata y esto empezó a funcionar. Nos iba muy bien, y nos requería más tiempo. Ya en el secundario, quería estudiar música, y como acá no había nada busqué y me enteré de un conservatorio en Chascomús. En aquel momento, para poder pagarme los pasajes cargaba cajones de gaseosa en la Distribuidora Rocha, con esa plata me bancaba los pasajes para ir a Chascomús y estudiar ahí. Hice tres años mientras vivía en Dolores, con la idea de no solo hacer rock, sino continuar. He vivido de lo que me gusta, lo que amo, y he llegado a tocar con gente que admiro, charlar y tocar con un tipo al que tenía en el póster de mi casa. Viéndolo a la distancia, creo que uno pone toda la fuerza y la pasión en lo que le gusta. No buscaba esa meta, pero me di cuenta de que interiormente estaba haciendo todo el esfuerzo necesario para lograrlo. Lo que alguna vez me imaginé de pibe, que soñaba de pibe, después se dio. Porque siempre tuve ese objetivo en la cabeza de aprender, seguir tocando, poner todo el esfuerzo que me gustaba hacer.

 

 

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¿Cuál fue la primera banda que integraste?

En principio la de mi hermano, en ese momento éramos “Banda Viajera”, yo le puse ese nombre porque estando en Mar del Plata alguien nos vio tocar. Y resulta que cuando fuimos a Capital a grabar nuestra primera producción, nos pidieron el nombre registrado; cuando vamos a hacer el trámite nos enteramos que estaba ya registrado, y cuando lo llamamos, era el tipo que nos había visto, le gustó el nombre y lo registró. Así que cambiamos el nombre, yo le puse “Banda en Fuga”. A partir de ahí conocí mucha gente y empecé a tocar con otro tipo de cosas, personas, géneros, estilos.

 

¿Eran una banda viajera en serio?

Sí, por suerte tocábamos mucho, viajábamos. Tocábamos mucho en Buenos Aires, conocimos muchísima gente. Primero éramos trío. En Buenos Aires tocando conocimos un tecladista del que nos hicimos muy amigos, un capo, arreglador musical de Silvina Garré. Por medio de él la conocí a Silvina y toqué con ella. También por él hice más laburos, grabaciones como sesionista, porque formaba parte de un estudio. Ya con él la banda empezó a ser cuarteto. La formación inicial era mi hermano, yo y pasaron varios: Juancito Roldán, un pibe de Chascomús, Mintcho Garramone que estudiaba conmigo en Chascomús, y empezó a tocar el bajo con nosotros.

 

¿La batería fue siempre tu instrumento, más que los otros que tocás?

Siempre. Con la guitarra empecé a los siete años, pero mi instrumento es la batería. Estando en Buenos Aires empecé a estudiar batería ya buscando la formación que tenía del conservatorio. Viví una época en Mar del Plata y también estudié batería en el conservatorio de allá. Al irme a Buenos Aires, Capital, los conservatorios de provincia me quedaban muy lejos, así que fui a una escuela. Allí tuve de profesor a Pepi Taveira, jefe de cátedra en aquel momento, un baterista de jazz recibido en la Berkeley, un genio como toca y lo didáctico que es. A partir de él empiezo a tocar jazz, que es lo más rico en técnica para tocar la batería. Eso me abre algunas puertas para tocar con Laura Hatton, con Gorosito. La batería era lo que más tiempo le dedicaba, además de tocar, estudiaba ocho horas por día. Además de batería necesitaba instrumentos complementarios y lo tenía de profesor de guitarra a Rodolfo Gorosito. Estudié violín con un tanguero que era grosso: nunca toqué bien el violín, lo confieso, pero aprendí a tocar porque siempre me pareció muy piola aprender todo lo que pudiera. Hice tres años de arreglo y armonía con un tipo que era compositor de música contemporánea, llamado Lucero; y eso me abrió a entender escribir y hacer arreglos instrumentales para distintos instrumentos.

 

¿Qué sentías en el momento de tocar con gente que admirabas?

Me pasaron cosas lindas y algunos desencuentros. Un día llama a mi casa Oscar Moro para pedirme prestada una batería, y finalmente terminé con una gran amistad con él. Él era muy amigo del vasco Bazterrica, bajista con el que estoy tocando, entonces siempre hubo un aprecio muy fuerte. Conocerlo a Oscar para mí fue fantástico, un tipo al que había admirado toda la vida. Otro día tocando en un lado nos viene a ver Lito Villalba, bajista de “Alma y Vida”, que había sido bajista de “Billy Boone y la pesada del Rock & Roll” y hasta de Sandro, un terrible músico. Nos hicimos amigos y por él termino tocando con “Alma y Vida”, con Bernardo Baraj, Mellino, terminé haciendo proyectos personales de Mellino. El año pasado tocamos en “La Usina del Arte”, un lugar excelente, con un bajista que fue guitarrista de “Zas” y hasta del primer “Trío galleta”, un tipo que se llama “Chino” Sánz que es  increíble. Terminé tocando con esa gente que admiraba.

 

¿Y la etapa de ahora de Dolores? Tenés predisposición a tocar con distintas bandas y manifestaciones musicales.

Tiene que ver con una cuestión personal, de gustos. Me encanta tocar y compartir ese tipo de cosas con todo el mundo, y no soy cerrado a ningún género. Hay por ahí algún género que no me gusta, pero no me cierro. Es cuestión de aprendizaje también, he tocado folklore, estoy tocando tango, no tengo drama. El hecho de tocar con todo el mundo, gente de mucha o cero trayectoria, voy, es una cuestión humana, de lógica. Lo hago y lo disfruto.

 

¿Cómo vivís tu rol de profesor?

Lo hice siempre, hace muchos años que doy clases. Cuando empecé a estudiar y amigos me pedían que les enseñara, empecé a dar clases. Por una cuestión económica y porque el que enseña aprende. Cada inquietud que te traen te hace crecer y te mantiene actualizado. A los alumnos particulares que tengo les intento inculcar todo el amor que tengo por la música, doy guitarra y batería. Alumnos particulares de música popular. Intento transmitir el conocimiento teórico que tengo sobre el asunto. En la Orquesta Escuela doy percusión orquestal, fue una puerta grande que me abrió Alicia Ciancio, y que me ayudó muchísimo en un mundo que casi desconocía. El hecho de tener ese desafío de tocar instrumentos que jamás había tocado; por más que haya tenido la base teórica, me sirvió muchísimo.

 

¿Qué le decís a la gente que ama la música, desde tu experiencia, a los que les tira la música y están en la duda?

La música va a ocupar el lugar que vos le permitas o que tiene que ocupar en tu vida. Tengo alumnos abogados, gente grande, chica, que me dicen que quieren tocar, no importa qué, poder tocar dos canciones en un asado. Ese tipo tiene un tiempo determinado y lo usa para la música, quiere sentirse bien con la música. Hay otras personas que quieren saber absolutamente todo, con mucha capacidad, le dedican mucho tiempo, y su futuro es ese. He tenido alumnos que he derivado, para buscarles un profesor específico para lo que necesitan, porque crecen mucho, necesitan más tiempo e información, o cosas que no le puedo brindar. La música tiene que ocupar el lugar que cada uno quiera.

 

 

¿Te perdiste alguna vez algo como músico, que hoy lamentes mucho?

Llegué a tocar con el Negro García López, guitarrista de Charly García, con Claudia Puyó, que me ponía el micrófono para que cantara porque no sabía la letra de una canción, y ella era la voz más grossa del Rock Nacional. En determinado momento en “La Perla” estaba tocando con todos los músicos de “Almendra” posibles, menos el Flaco Spinetta estaban todos. Lugares donde la música te lleva, te pone y no lo podés creer. Pero un día me llamó a casa el guitarrista de “Vox Dei”, Ricardo Soulé. Me dijo que necesitaba que fuera a tocar tal día en tal lado. Me lo perdí y no pude ir. Hay lugares de encuentro y desencuentros, después lo veo con su banda dando recitales por el mundo y pienso “mirá dónde me perdí estar por un día que dije que no porque ni me acuerdo qué tenía que hacer”. Otro día en Buenos Aires, no había celular en ese momento, pero sí contestador automático, y encontré siete mensajes. El primero era de un amigo, baterista de Celeste Carballo, los otros también. Al quinto mensaje me decía que estaba el bajista de Deep Purple y necesitaba un baterista en la Argentina. El último mensaje eras para avisarme que habían conseguido otro. Hay puntos en los que estás o no… lo hacés o te lo perdés.

 

 

 

 

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7 Comments

  1. felicitaciones Juan Manuel Montenegro !!!! todo…. y mucho mas es lo que te mereces !!!

  2. Excelente nota. Juan Manuel, un tipazo. Lo pude ver tocando en Banda en Fuga en Buenos Aires, en Mastropueblo, allá por 1997. Un pedazo inmenso de persona. Pura calidez, don de gente.

  3. Marcelo Cagnone

    Gigante, Juanma!!! Músico exquisito y mejor persona!!! Un reconocimiento que no refleja su verdadero tamaño!!!

  4. Un saludo muy grande a Juan Manuel, un tipo genial que me permitió compartir el escenario con Banda en Fuga, un gran corazón y buena persona. Salu2

  5. No solo es un capo en la.musica, es un grande como persona y tiene la humildad de los grandes y de los genios… No sabía tanto de él!!! Abrazo . Y felicitaciones x la nota

  6. que linda nota siempre cuando tocaba en mar del en mastro pueblo ahi estabamos re lindo…

  7. Adrian Odriozola

    Me gusto mucho la nota juancho! Te mando un gran abrazo!!

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