El dolorense José Luis Corbela en su taller creó una réplica de un célebre vehículo francés, la coupé (o cupé) Citroën, trabajo sobre un 3CV modelo 1974, cortándolo y modificándolo para adaptarlo a su objetivo.

Corbela además de fan de la marca es artesano, un entusiasta de ir dando forma en su propio taller a esas ideas que van nacen en su mente, de otra manera no hubiera sido posible concretar a “La Cuarentona”, que nació de un Citroën para convertirse en algo quizás para muchos difícil de lograr.

“Hace 20 años que tengo esta idea en la cabeza. Siempre tuve Citroën, Mehari, hice varios proyectos pero nunca a esta altura. Siempre tenía en mente la coupé francesa, de la que solo se habían hecho 500 unidades a nivel mundial. Ahora que estamos en aislamiento pude adquirir un auto y hacerla” decía al comienzo de la charla que mantuvimos.

  • ¿La idea tomó forma a partir de solo imaginación o también de observaciones?

Siempre antes de empezar cualquier cosa, me siento horas, miro. Parecía un loco, me sentaba horas delante del Citroën a mirar; mis hijas me preguntaban qué hacía, porque capaz que llevaba una hora junto al auto tomando mate, observando que haría, si cortaba acá o allá. Todos los días me pasaba eso, hasta que un día me decidí, agarre la amoladora y lo corte.

  • ¿Dolió cortarlo aunque fuera necesario?

Compré el auto original y me costó mucho cortarlo. Así que lo compré, lo pinté, lo terminé, pero cuando lo vi terminado, que estaba listo, todo original, con el techo, me dije “no es lo que yo quiero”. Iba y volvía a mi casa, me sentaba al lado del auto, lo contemplaba y volvía a decirme “no es lo que yo quiero”. Hasta que agarre la amoladora y decidí cortarlo, con mucho dolor, era como hacerme un tajo en la cara. Lo terminé de cortar, le bajé el techo y seguía con ese dolor adentro hasta que comencé a armarlo y se me fue. Cuando vi los avances, cuando vi cosas que no tenía en mente, me desanimé pero como soy de meterle para adelante seguí. Cuando vi los avances me encontré desde las ocho de la mañana hasta las dos y media de la mañana metido en el taller. Así llegue a hacerlo a lo que es hoy.

  • ¿El nombre “La Cuarentona” tiene que ver con la cuarentena?

Justamente le puse “La Cuarentona” porque la hice en cuarentena, porque es modelo 74’, y además porque la hice en menos de 40 días. Tiene todo de Citroën excepto las butacas, ya que busqué estilo Mehari pero no las conseguí. Todo es de 3CV, no tiene nada que no sea del mismo Citroën, incluso las modificaciones que le hice son con el mismo auto. Por ejemplo a la estructura del techo le di la forma y la pase a la curvatura de cola. Es todo 3CV.

  • ¿Concluido compartió fotos con grupos de seguidores de la marca?

Si, sin dudas con cierto temor por lo que dirían. Estoy en varios grupos de citroneros, y cortar un modelo clásico o modificarlo genera en la persona muy amante de la marca cierto resquemor. Pero las subí a las redes sociales, iba subiendo los avances, y un día un conocido dolorense capturó una foto y la publico en un grupo nacional de Citroën. Automáticamente me escribió una persona para pedirme el celular, era el organizador del Encuentro nacional del Citroën y administrador de los grupos nacionales de la marca. Me pidió que le pasara fotos y que las publicara en los grupos, me felicitó, me dijo que hay muchos Citroën cortados pero la mayoría no daban con las líneas o se notaba el corte. Me dijo que ni el mejor carrocero había logrado lo que yo logré. Me preguntó si era carrocero, le dije que no, que soy un hobbista, que me gusta trabajar para mí, darle forma a las cosas.

  • ¿Cómo fue la recepción de los entusiastas de la marca?

Subí las fotos a varios grupos y lo único que he recibido son felicitaciones, halagos, de gente de gran nivel, carroceros, chapistas y restauradores, felicitándome y pidiéndome datos. Recorrió el mundo este trabajo, llegó a Italia, Chile, Brasil. Hoy me escriben de todos lados preguntándome cómo hice para lograr esta línea en el auto, para que parezca el original. Tengo varios contactos afuera que me piden información.

  • ¿Le da la fórmula de su trabajo a quienes la piden?

Si, por supuesto, se las doy. A lo que yo aprendo trato de transmitirlo. Algunos me preguntan por qué publico tal cual los avances, las técnicas. Pero me gusta compartir para que otras personas puedan hacerlo.

  • ¿Salió caro construir el auto?

Hay quienes piensan que he gastado fortunas y no es así, al contrario. Lo pude lograr con unos 18 mil pesos, que no es ni el valor de una bicicleta. Es verdad que a todo lo hice yo, toda la mano de obra, desde tapicería, pintura, chapa, electrónica, todo. Trato de ir aprendiendo de todo mientras hago estas cosas. Y hoy tengo gente a la que no le llego ni a los talones, felicitándome por el trabajo.

  • ¿Lo probó andándolo?

Ya la saqué. No sé qué va a pasar mañana, hay gente que me lo quiere comprar y me dan ganas de hacer otro. Es un auto que está bien de papeles, me gustaría que lo puedan disfrutar en algún encuentro ya que es único, hay muchos cortados pero no que mantenga la línea del original. Nunca hubiera pensado que mi trabajo cruzara continentes, fue inesperado, y que sea aprobado y felicitado por gente que realmente sabe.

  • ¿Alguna sorpresa en alguna publicación?

Me agregaron de la página “Chip Foose”. Me puse a mirar y resulta que figura en Estados Unidos, o aparece en inglés, italiano, francés y algunos idiomas que no conozco. Me hace sentir orgulloso.

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