Por el Dr. Héctor Ulises Napolitano

 

Si bien no soy un economista, me interesan los temas económicos, y como ciudadano puedo opinar sobre ellos, cosa que voy a hacer en esta nota, lógicamente manifestando lo que pienso, pero sin pretender que sea un análisis técnico como el que puede hacer un experto en la materia.

Todos sabemos por sufrirla diariamente y desde décadas que la inflación al mismo tiempo de desvalorizar nuestra moneda, produce un alza de los precios de bienes y servicios, que a veces llega a ser incontrolable, y una pérdida del poder adquisitivo y de compra por bajos salarios, que en un contexto como el descripto, quedan siempre atrasados con respecto a la espiral inflacionaria. Asomando en mí recuerdo una frase de Perón que sintetiza tal situación al decir que “los precios suben por el ascensor, mientras los salarios lo hacen por la escalera”.

Precisamente eso es lo que nos está ocurriendo en la actualidad, cosa que no es novedosa en éste país, que ha sido varias veces el campeón de la inflación en el continente.

Los precios suben de manera continua, a pesar de los esfuerzos del gobierno de implementar medidas, a veces unilaterales y otras veces consensuadas con empresarios y dueños de grandes supermercados, para controlarlos, ya con precios congelados, máximos o sugeridos.

En algún sector de la producción y el comercio logran algún efecto coyuntural, pero para otro sector, surge del recuerdo aquella frase de Pugliese, cuando dijo “Les hablé con el corazón y me respondieron con el bolsillo”.

Es verdad, lo que afirma el actual Ministro de Economía, que la inflación es multicausal es decir tiene varias causas que a veces inciden de manera concurrente, y hasta se suelen confundir con los efectos que ellas producen. Es decir no es solamente por causas exclusivamente monetarias y de abundante emisión, sino también, por otros factores macroeconómicos, por ejemplo el comercio exterior, en especial los precios internacionales de importaciones, el costo del dinero, las cargas impositivas, etc.

En mi modesta opinión, la inflación actual no es de demanda, dado que los salarios están por debajo de los índices del costo de vida, sino de costos que afectan a las empresas en materia de altos precios internacionales a pagar por la importación de insumos, como también de tarifas e impuestos, haciéndose cada vez más urgente y necesaria una reforma impositiva que simplifique las diversas cargas fiscales que hoy existen, y tienda a un sistema progresivo, con la eliminación de impuestos regresivos que afectan el consumo, y la producción, especialmente el IVA, el impuesto al cheque, e ingresos brutos para quienes tributen ganancias.

A mi entender, de los economistas consultados al respecto, el que en mi opinión más claro y acertado está es Martín Redrado, que apunta al aumento del consumo, pero teniendo en mira fundamentalmente a dos ejes, por un lado al comercio exterior y por otro a la necesidad de una reforma impositiva de carácter progresiva. El primero para generar divisas y aumentar las reservas, y el segundo para incentivar la producción y el consumo.

Respecto a las cargas impositivas basta ver las facturas de servicios públicos, luz, gas, telefonía, cable, para darse cuenta que el monto de las mismas se incrementa con tales cargas impuestas por el Estado, lo que encarece el precio de dichos servicios y afecta los bolsillos de los usuarios, por lo que son totalmente regresivas.

Hasta ahora la puja salarios contra inflación, es una batalla de nunca acabar, donde siempre pierden los primeros, pues la inflación no controlada es un fenómeno que se realimenta, incluso con aumentos de precios por expectativas inflacionarias futuras.

Además los aumentos de salarios por porcentajes y no en sumas fijas, favorece a quienes perciben mayores ingresos y no a los que cobran bajos haberes, incluyendo a las jubilaciones, lo que genera inequidad. Tampoco existe el gesto de los funcionarios del gobierno de congelar sus haberes, que son exorbitantemente mayores al salario mínimo, lo que es más irritante.

Opino como Redrado en cuanto a los ejes: comercio exterior, reforma impositiva progresiva, pero no a la reforma laboral, porque precariza el empleo con bajos salarios, aunque acertadamente el nombrado no la propone.

Es muy difícil a esta altura cambiar la estructura del mercado, pero sí es posible proyectar reformas para eliminar la intermediación en la cadena de comercialización (por ejemplo a través de mercados y ferias municipales de productores y pymes).

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