Más allá de la comunicación necesaria para que los lectores estén informados de las novedades que la pandemia registra día a día, entendimos que debíamos publicar notas que ayuden a despejar la mente y hacer más llevadera la cuarentena dispuesta por las autoridades.

Por ello comenzaremos a partir de hoy a publicar historias, cuentos o anécdotas, nuevas o que ya tuvieron lugar en nuestras páginas, relacionadas con nuestra ciudad como también aquellas que por sus características sirvan al fin que nos hemos propuesto, comenzando por una que en su momento titulábamos “Levantadores eran los de antes”, que nos acercara un vecino y que si bien refería a otra localidad sin dudas era por demás original.

Esta historia lugareña ocurrió en el año 1935 en la localidad de Adolfo González Chaves, donde como en toda ciudad o pueblo desde que se inventaron los juegos de azar había levantadores de quiniela, obreros del lápiz como algunos solían llamarlos.

Lo cierto es que en esa localidad circulaba una gacetilla generada por los levantadores quejándose de “la voracidad del capitalista local señor Francisco Leprón, el que viviendo hoy en la opulencia y olvidando que la alcanzó a costa del sacrificios del gremio, pretende seguir apretando más la soga rebajando primeramente del 15 al 12 y ahora al 10% la comisión que ganábamos”.

“Como las gestiones hechas por una comisión ante la persona que puede arreglar estos asuntos no dieron el resultado que era justo esperar” señalaba el escrito, “es que solicitamos la solidaridad total del gremio en la seguridad de que todos unidos hemos de triunfar y además el apoyo de los amigos y aficionados al juego para que declaren el boicot al expresado capitalista, absteniéndose de realizar jugadas hasta que se vean satisfechas nuestras aspiraciones de una retribución más equitativa, a ello responde este grito de protesta esperando ser oídos por quien o quienes corresponda. !COMPAÑEROS Y CLIENTES!, de la acción conjunta depende el éxito ¡Unámonos pues! González Chaves- Junio de 1935. Los Levantadores”.

Como decíamos al momento de publicarla esta gacetilla merecería sin lugar a dudas ocupar un lugar en la antología de Ripley, o quizás tener su espacio en un cuadrito para quienes se dedican a la actividad de apuntar un numerito en la quiniela.

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