En Empalme, San Vicente (hoy, Alejandro Korn), provincia de Buenos Aires, nació Carola Elena Lorenzini, la gran pionera de la aviación argentina. Fue la séptima de ocho hermanos, y el mito cuenta que, fue la primera mujer en manejar un automóvil en San Vicente. Con 20 años, trabajaba en una empresa de productos químicos de día y aprendía mecanografía y taquigrafía de noche.

A finales de 1930 se subió por primera vez a un avión y comenzó el aprendizaje. Se levantaba a las 3 y 30 de la mañana para alcanzar el tren y a las cinco comenzaba sus clases, que pudo pagar vendiendo casi todo lo que tenía, incluyendo su bicicleta y su diccionario enciclopédico. Luego, iba a su trabajo. A los tres meses, obtuvo el carné de piloto civil internacional con 20 horas de vuelo. En 1931, después de innumerables pedidos, pudo ingresar al Aero Club Argentino de Seis de Septiembre (increíblemente, así se llamaba el actual Partido de Morón en recuerdo al golpe de estado de 1930). En 1933 obtuvo el carné de aviadora, también se convirtió en la primera mujer en recibir el título de instructora de vuelo y en 1941 obtuvo la licencia para operar en el servicio público comercial. Además, fue la primera aviadora en cruzar el Rio de la Plata en un vuelo sin acompañantes. Lo hizo en un Fleet 51, perteneciente al Aero Club de La Plata, que no poseía brújula y comenzó a fallar en el descenso.

En 1938 consiguió que le dieran un avión Focke Wulf y con él visito las 14 provincias y 10 gobernaciones que formaban nuestro país en esos momentos. En cada lugar, multitudes la esperaban para ver sus acrobacias aéreas, especialmente, su famoso looping invertido en el cual ella se quedaba en su máquina totalmente dada vuelta con los pies para arriba, volando muy cerca del suelo. Fue bautizada La Paloma Gaucha por Ricardo Lorenzo Rodríguez, alias Borocotó, en la revista El Gráfico -en la que fue tapa en dos ediciones- debido a que vestía bombachas criollas, botas y campera de cuero. No obstante, comenzó a tener problemas en su trabajo por sus llegadas tarde después de sus prácticas. Su jefe le dijo que debía elegir entre el empleo y la aviación. Ella le respondió que las dos cosas eran necesarias, una, para comer; la otra para vivir. Pero fue despedida, luego de 16 de años de trabajo.

Comenzó a realizar cada vez más demostraciones y su popularidad crecía. Pero las dificultades económicas también. Llegó a pedirle trabajo al presidente de ese entonces pero no obtuvo respuesta. El 23 de noviembre de 1941, realizó una exhibición en el Aeródromo Bernardino Rivadavia (hoy Base Aérea Militar Morón) luego de fuertes discusiones con las autoridades del Aeroclub. Se subió a un avión que no solía utilizar, un Focke Wulf Fw44. Realizó varias acrobacias, pero en una maniobra el motor comenzó a fallar y se estrelló detrás de unos árboles lindantes. Murió en el acto. Su velatorio fue multitudinario. Se iba una ídola popular. En la actualidad, varias calles de Longchamps, Temperley, Merlo, Guernica, Alejandro Korn, Ciudad Jardín (Palomar), Morón, Hurlingham, Florencio Varela, Puerto Madryn, Tandil, Puerto Madero y en el departamento de Godoy Cruz (Mendoza) llevan su nombre. En la ciudad de Córdoba existe un barrio con su nombre. Sin dudas, una mujer que inscribió una página imborrable en la aviación nacional cuando volar era una cosa casi imposible para alguien sin demasiados recursos y doblemente difícil si era mujer. Audacia, perseverancia, disciplina, coraje, habilidad, intensidad y amor propio fueron sus virtudes. Las multitudes aplaudían y sufrían un poco al verla realizar las acrobacias aéreas. Ella era feliz y se sentía libre, por todo esto Carola hoy te recordamos!

Luis Augusto Raffo

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