Raffo1

 

El doctor Osvaldo Hugo Raffo había nacido en Parque Patricios en el año 1930. Descendiente de italianos, recordaba siempre a su abuelo que era de origen genovés, específicamente de Lavagna, como todos los Raffo. Su abuelo una persona muy humilde y su padre un matarife.

Se recibió de Médico en la Facultad de Medicina de la Universidad de Buenos Aires en el año 1957 y egresó con el título de Médico Legista , en la misma Facultad, en el año 1967. En el año 1961 había ingresado a la Policía de la Provincia de Buenos Aires, donde se retiró como Comisario Inspector. Fue Perito Oficial de la Suprema Corte de Justicia de la Provincia de Buenos Aires.

Fue reconocido como el “Padre de los médicos legistas” profundamente humanista escribió el libro “La muerte violenta” ampliamente utilizado, hasta ahora en las Universidades, tanto Oficiales como Privadas.

Hace años vivía en San Martín, caminaba mucho con su bastón y con él hacía los movimientos básicos del kendo y el arte marcial de los samuráis. En su juventud fue campeón de judo y premiado por ello.

Sobrevivió a un accidente aéreo en la década del 50. Fue elegido para participar de un festival de prácticas deportivas. Raffo haría una muestra de judo en Bariloche. El avión salió del Aeroparque y se dirigió hacia el Río de la Plata. Cuando se dieron cuenta, pretendieron cambiar el rumbo. Pero los motores del avión fallaron y la nave cayó en una estancia cerca de Bahía Blanca. De ese día, recuerda el momento de la caída, cuando vio al piloto arrodillado rezando y el momento posterior, cuando salieron de la nave estrellada, tocándose el cuerpo en busca de heridas. Resultó ileso.

Siempre dispuesto a mantener un diálogo con un tono coloquial respetuoso, digno de un buen interlocutor, le gustaba decir: -ser forense y judoca es lo mismo. Hay que tener honor, ser un bambú, no enfrentar al viento, sino dejarse mecer. Si encaras al enemigo vas a perder, pero si te meces, va a llegar el momento justo para vértelas con el contrincante; eso se llama técnica de anticipación-.

Toda persona en contacto con temas tan duros como el crimen, necesita una terapia para sobrellevar tan pesada experiencia. En este caso, en el doctor Raffo, la terapia era el kendo, un arte marcial japonés que practicaban los samuráis.

Su casa parece un museo. Atesora medallas, placas, sables, armas antiguas japonesas y todo tipo de diplomas. Mirándolas con el afecto que le dan los recuerdos. Entre ellos exhibe orgulloso una placa que el profesor Emilio Federico Pablo Bonnet, su maestro de medicina legal, le entregó cuando Raffo lo cuidó en su convalecencia, por que, como recuerda: -Nadie debe descuidar a su mentor y yo estuve al lado de él cuando se enfermó- Así era, ante todo un ser humano sensible.

Participó, junto con el criminalista Raúl Torre y la locución de Arturo Cuadrado, por Canal 9 de Televisión, en un ciclo en el que se relataron casos policiales muy resonantes. El ciclo se emitió durante dos años (2005/2007).

El asesinato de la familia yin. Muerte y desaparición del cadáver de Elvira Martinez. Jaque mate: crimen del ajedrecista Saúl Conessa. Grandes bandas, Luis Alberto Valor y Oscar “La Garza “ Sosa. Viuda negra, crimen de Juan Battistino. Delivery, crímen de Elena Lucero. Entre otros. También realizó las pericias de casos famosos como el de Monzón, Nora Dalmaso, María Marta García Belsunce, José Luis Cabezas, María Soledad Morales. No hubo muerte conmocionarte que no pasara por el forense más consultado de Argentina. Luego de realizar la pericia de René Favaloro, salió de la Morgue llorando.

Declaró: -los cuerpos hablan y yo aprendí a escucharlos-

Afortunadamente el caso Nisman de gran repercusión mundial, no le fue ajeno. Al respecto declaró: “El lugar del hecho es un recinto sagrado. La movilización de un objeto de su lugar basta para llevar por el camino errado.”

La conclusión de su peritaje es por todos conocido. Aun no fue evaluado en la Sentencia. Dicha sentencia puede cambiar el rumbo del país. En su vida –nada quedó trunco- Tal vez y sólo tal vez podremos decir, que después de haber realizado más de 20.000 pericias en su larga carrera, como profesional y luego como profesor -Maestro: Misión cumplida.

  1. R.

 

 

 

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