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Será este sábado a las 21 hs. La obra trata sobre los asesinatos continuos y sistemáticos de mujeres en Ciudad Juárez, México. El elenco cuenta con Patricia Bustamante, Silvana León, Gabriela Urrutibehety y Enrique Villagra. Hablamos con el Director de la obra y su regreso al Teatro.

 

¿Por qué seleccionó esta obra y cómo se dio?

La tenía en carpeta hace mucho. Ahora que me jubilé pude volver a mi amor por el Teatro, y no porque lo hubiera dejado –en la Escuela lo hacía, pero la Escuela te lleva mucho tiempo y se hacía imposible-. Se dio la oportunidad a partir del Colectivo de Mujeres; mi señora está yendo a esa Feria y se las propuse para que se organizaran, eligieran a la gente, y comenzamos a trabajar. En el tiempo que podamos, como podamos, la íbamos a hacer, y así fue. Virginia Otaño juntó a las chicas y empezamos a trabajar. Algunas chicas estaban ensayando otras obras. En el tiempo y las horas que podíamos, que no era mucho, la fuimos haciendo. Y en este mes de actividades por el “Niunamenos”, conseguimos el Teatro Unione que es importante y mañana sábado a las 21 hs. estrenamos.

 

¿Qué es “Mujeres de arena”?

Es un tipo de Teatro que si bien había visto hecho por otros directores y compañeros en La Plata y Capital, es Teatro testimonial, no de acciones y diálogos. Está realmente hecha con los testimonios de lo que sucede en Ciudad Juárez, México. Desde 1994 se viene matando, violando, desapareciendo sistemáticamente a mujeres de entre 5 y 25 años, y no hay nada ni nadie que lo haya podido detener. Son mujeres de un tipo específico, todas morenas, pelo negro, generalmente estudiantes o trabajadoras de maquila que en ese sector se das mucho. Maquila es un tipo de fábrica cuyos dueños son extranjeros, norteamericanos en estos casos, mano de obra muy barata, horarios extendidos, pero la salida laboral de quien no consigue trabajo. Los asesinatos comenzaron a tener registro desde 1994, pero tal vez venían de mucho antes. Hay cuerpos que aparecen en el desierto o los descampados, pero hay cuerpos que jamás aparecieron, son desaparecidas. Y es horroroso lo que se ve en los cuerpos que aparecen, han sido una y mil veces vejadas y mutiladas. Y las desaparecidas, que nos remiten a nuestros desaparecidos; pero en este caso hay un horror vigente. Incluso también se mata a luchadores sociales que se involucran en esta lucha.

 

¿De qué se compone el texto?

Humberto Roble, el autor de la obra, recoge testimonios de madres, hermanas, tías, amigas, primas, y lo vuelca en un texto que por momentos es muy poético, desgarrador. Porque es lo que vive, siente y le duele a quienes han pasado lo que les pasó, de golpe una hija te fue arrancada de tu vida y apareció muerta al poco tiempo como una cosa, un saco de huesos. O nunca más apareció. Además tiene textos de otros autores, actores, que a la obra la fueron enriqueciendo y dándole vuelo de testimonio, denuncia y poesía muy grande.

 

¿Qué deben esperar los espectadores?

Quien la vaya a ver se va a encontrar con algo que no es livianito. Que es algo que pasa y sigue pasando. Lamentablemente en esta lucha de las mujeres por sus reivindicaciones y ser lo que son, que están ni adelante ni atrás sino a la par nuestra. Tenemos un machismo aún, crecimos con este machismo tanto varones como mujeres, y va a ser muy difícil la lucha. Ya se está cambiando el paradigma, y ojalá en todas las cabezas machistas empiecen a cambiar. Pero es una lucha difícil. Esto es simplemente un granito de arena en una pelea de ellas, una manera de decir presente, “acá estamos”. Que sirva de testimonio para saber que no nos pasa solamente a nosotros sino que ocurre en todos lados.

 

¿Quiénes lo acompañan?

El elenco es Patricia Bustamante, Silvana León, Gabriela Urrutibehety, Virginia Otaño y Enrique Villagra, que es la voz del autor en toda esta historia. Después va a aparecer una vocecita cantando, es mi nieta Olivia Andrade. Hablé con Carlos Mego que me va a hacer las luces; Valeria Elhalem lo recuperó, es un baluarte Carlitos. Al sonido lo armé con ayuda de mi hija, sé muy poco de lo técnico, y lo va a hacer Juan Manuel Montenegro. Mi señora, siempre presente, es la vestuarista y algo también de escenografía. Y la escenografía en sí es una idea que fuimos construyendo entre todos. Y volvimos a un nombre que tuvimos con Patricia Bustamante cuando hicimos “A otra cosa mariposa”: el grupo de teatro Colión Curá, voz tehuelche o araucana que significa “Máscara de Piedra”. Volvemos a tener ese nombre como grupo.

 

¿Estás disfrutando este regreso?

Me estoy sintiendo bárbaro, hacía mucho que no sentía esta adrenalina, este dolorcito en la panza, esto de corres para todos lados. La escuela me dio laburo, me dio de comer y tengo la jubilación gracias a la Educación. Pero más allá de eso el compromiso y el tiempo que te lleva una Escuela son muy grande. Intenté muchas veces comenzar algo pero paré porque mi cabeza no daba. El Teatro se hace de noche, se ensaya de noche cuando se puede. Tuve cinco o seis meses de un dolce farniente, y acá estamos de nuevo. Este mes se ha dado algo importante. Valeria estrenó “Jettatore”, hay en cartel una obra de Hugo Midón. “La familia Fernándes”. Nosotros con esto sumamos. Y por ahí es un homenaje a Carlitos Zuleta. Siempre le decía a él que en todas las ciudades del país, en todos los pueblos, hay un Carlos Zuleta, una persona que tiene ese amor al Teatro y que hace que germinen después un montón de semillas, que alguien después tome la posta. Yo comencé Teatro por una persona así, en Junín, el Gallego López.

 

¿Quién era Carlos Zuleta para usted?

Nunca pudimos concretar un proyecto. Intentamos. “Aeroplanos” estuvimos ensayándolo tiempo en casa los dos y no se pudo. Me invitó a un montón de cosas que no se hicieron, obras cuyos textos tengo en casa y nunca se estrenaron. Carlos era un hacedor. Podía gustarte o no lo que hiciera, pero era un hacedor, y un tipo que aún muy enfermo estaba ensayando una obra que están continuando ahora dos compañeros, y que estrenarán con su dirección porque dejó la dirección armada. Era un hacedor. El tipo hacía. Y es un legado que ha dejado a mucha gente de Dolores.

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