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Concordante con los festejos del oficialismo por los resultados de los comicios municipales del pasado mes de octubre, desde la propia Municipalidad de Dolores trascendía que una empleada municipal habría contraído una grave enfermedad en su lugar de trabajo, el Parque Termal.

Termas ZONA INGRESO

La falta de información oficial hizo que pese a lo delicado del tema con el pasar de los días este se fuera diluyendo, hasta que recientemente fuentes médicas de la ciudad de La Plata confirmaban la enfermedad que afecta a la empleada y detalles de su estado de salud, al propio tiempo que se conocía de presuntos manejos desde la política para ocultar lo sucedido, como también de la omisión de funcionarios municipales de denunciar el caso pese que a tener conocimiento del mismo, poniendo así en riesgo la salud de quienes por trabajo o turismo concurren al lugar.

La información a la que pudimos acceder señaló que la paciente había sido internada en el Sanatorio “IPENSA” en los últimos días de octubre, que su cuadro era gravísimo, habiéndosele diagnosticado horas después que estaba afectada de leptospirosis, que afortunadamente el tratamiento había logrado el objetivo de salvar su vida aunque la enfermedad lamentablemente le habría traído serias complicaciones.

Pudimos saber a partir de información el nombre de la enferma, del cuadro de situación y diagnóstico, de la determinación del lugar donde se habría producido el contagio luego de analizarse sus condiciones de vida, vivienda y trabajo, particularmente esto último, ya que la bacteria que produce la enfermedad no se halla presente en zonas urbanas.

Tratamos de contactarnos con la empleada para conocer de su estado de salud pero no fue posible, no se encontraba en nuestra ciudad, además tiene recomendación profesional de no hablar del tema. Hasta donde pudimos averiguar estaría internada en un Instituto de la ciudad de La Plata a fin de que se le realicen estudios para verificar qué órganos estarían afectados por la enfermedad además de la visión, ya que en este caso el contagio habría acelerado el proceso de “retinosis pigmentaria” que la afectaba, provocándole “ceguera nocturna” por pérdida de visión bilateral –sin solución se nos indicó-, y habiéndosele anticipado -se nos dijo- que ocurriría lo mismo con la visión diurna.

En cuanto a su salud supimos, que desde hace años estaría afectada por un cuadro de inmunodeficiencia que podría tener relación con su lugar de trabajo y contagios a los que pudo haber estado expuesta. Que por esa enfermedad era ya tratada en IPENSA, aunque previo a ello un médico dolorense habría certificado en varias oportunidades que no podía trabajar en el Parque Termal, habiendo desoído las autoridades del Municipio esa indicación.

También conocimos que al producirse el cuadro que luego fue diagnosticado como leptospirosis, la empleada presentaba una inusitada inflamación de sus músculos, situación que llevó a que se le hiciera en nuestra ciudad un análisis de la “enzima Cpk” (presente en los mismos) que arrojó valores tan inusitados que los médicos no lo podían entender. Lo normal en suero se nos dijo es de entre 30 y 200 en las mujeres, sin embargo la enferma presentaba un rango superior a 8.000, situación que exigió ante una posible complicación coronaria su urgente traslado a la ciudad de La Plata, con un detalle particular, habría sido “su médico terapeuta” quien debió hacerse cargo de la situación y disponerlo, salvando su vida con esa decisión y la intervención de un especialista en infectología, como también el cuerpo de profesionales que la asistió durante la internación.

No escapa a nuestro entendimiento la gravedad de lo que estamos hoy publicando, pero decidimos hacerlo ante el silencio de las autoridades municipales, que no sólo habrían ignorado esta situación estando en conocimiento de lo que ocurría, sino por el riesgo que esa omisión podría haber significado para la Salud Pública. Al respecto trascendió que al menos una funcionaria se habría comunicado telefónicamente con el Instituto Médico para conocer sobre la salud de la internada, aunque sin embargo nada se habría hecho como medida de prevención en el Parque Termal (si se hizo se lo ocultó).

Pero algo más surgió de esas fuentes, una posible interferencia política (no necesariamente de Dolores) para que la denuncia infectológica no quedara registrada ni en provincia ni en nación, evitando así la intervención de algún organismo de salud en el Parque Termal a fin de tomar las medidas sanitarias del caso. Veamos por qué.

La leptospirosis es una enfermedad producida por una bacteria, la “leptospira”, que puede estar presente en la orina de ciertos animales, como por ejemplo roedores. Su transmisión se produce por contacto directo con la orina del animal infectado, con agua y/o ambientes contaminados, pudiendo esa bacteria penetrar en el cuerpo del humano a través de lesiones en la piel, mucosas de ojos, nariz y boca, dañando entre otros órganos al hígado y los riñones. Se manifiesta en principio como un cuadro gripal con fiebre, dolor de cabeza, dolores musculares y malestar general, adquiriendo en una segunda fase su mayor gravedad, a tal punto que puede resultar mortal.

Las recomendaciones sanitarias indican que se puede prevenir la enfermedad combatiendo los roedores -principal agente de contagio-, manteniendo los terrenos libres de basura, escombros y todo lo que pueda servirles de refugio.

La leptospirosis es una enfermedad que está dentro de las de “categoría transmisible” por lo que es de “notificación obligatoria (ENO)”. Esta notificación se realiza ante la sola sospecha clínica (Nota: ver imagen con planilla de admisión de la enferma) y efectuando la investigación epidemiológica correspondiente, completándose una ficha de investigación con los datos del paciente, lugar donde vive y de trabajo. Tenemos conocimiento que esa ficha fue confeccionada en IPENSA porque era necesaria para realizar el análisis de laboratorio y llegar al diagnóstico; que esa “notificación obligatoria” fue trasmitida al organismo de salud provincial que determina el protocolo, pero que esa notificación no llegó nunca a las autoridades sanitarias, lisa y llanamente desapareció. A raíz de haberse tomado conocimiento de esa situación se habría reconstruido el alerta y enviado a la autoridad sanitaria competente.

Debemos precisar que contamos con documentación y audios, precisamente uno de estos donde se dice que la paciente que se habría contagiado de leptospirosis en el Parque Termal (nota: lugar rellenado con residuos); que el “alerta se envió porque es obligatorio…., al mandar la muestra al laboratorio si o si se debe enviar el alerta, lo manda la infectóloga… Donde están los datos del lugar de trabajo. Sin el alerta la prueba no se hace…”

El tema reviste como dijimos gravedad desde todo punto de vista, no se puede sindicar con nombre y apellido a los responsables, pero sí decir que seguramente los hay, razón por la cual exponemos lo ocurrido al conocimiento público al propio tiempo que recordamos un hecho puntual, que si bien no sabemos si tiene relación con lo que hoy informamos no podemos dejar de relacionarlo, la situación que se produjo cuando el responsable del predio Termal impidió el ingreso de los inspectores del O.P.D.S. hace muy poco tiempo atrás.

Es de desear que sin necesidad que alguien realice una denuncia puntual las autoridades de salud o justicia actúen antes que la situación se haga visible por otra vía, porque sin dudas esto pondría en evidencia falta de responsabilidades.

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