(Una reflexión para hoy)  – Por el Dr. Héctor Ulises Napolitano

 

A los 65   años del golpe militar que derrocó al gobierno del Presidente Juan Domingo Perón, una reflexión extraída del libro “Peronismo. Filosofía Política de una Persistencia Argentina”, del filósofo y escritor argentino José Pablo Feinmann. Señalando que el nombrado afirma no ser peronista, como también Milcíades Peña al que el autor hace referencia, que era de izquierda y acérrimo opositor a Perón.

“Aquí, en este ensayo, nos vamos a ocupar de lo que del peronismo dijo Milcíades Peña. Porque ese tipo sabía pensar y porque lo que le reprochó a Perón no fue que agredió a las instituciones de la república, al estilo de vida argentino, a la prensa libre y al campo que es la natural fuente de riquezas de este país. Les reprochó que no le dio armas a los obreros en el 55. Que él y otros las fueron a buscar a los sindicatos (¡para defenderlo a Perón, él, Milcíades, que tanto y tan duramente lo había criticado!) y no las consiguieron. Porque si fue a pedir armas en el 55 fue porque no ignoraba que, si Perón caía, no venían los “libertadores”, los “republicanos”, los “democráticos”, sino lo que vino: los que persiguieron a los obreros, los que hambrearon a los pobres, los que fusilaron a Valle, los que escamotearon el cadáver de Evita (¿por qué le temían tanto?), los que inauguraron las matanzas clandestinas, la poética oscura de las zanjas, ahí, en José León Suárez, veintiocho cadáveres, los que prohibieron al peronismo, los “democráticos” que hasta prohibieron pronunciar el nombre de Perón, el de Evita, los que sellaron nuestra entrada al Fondo Monetario Internacional, la vieja oligarquía de la mano de la Iglesia y de la clase media ilustrada, de los intelectuales de izquierda que se juntaron con los que vivaban ”Cristo Vence”, y no fueron por los barrios, por las calles de tierra, no indagaron en el alma de los pobres y no supieron que para ellos ése fue un día de miedo y de dolor, una derrota. Tampoco para Milcíades ése fue un día de júbilo. Y eso que ni una le perdonó a Perón. Pero el día de la batalla- cuando la Marina masacradora del 16 de junio, cuando los nacionalistas católicos como Lonardi (que fue, de todos modos el único honesto), cuando los Comandos Civiles de los niños bien, herederos de la Liga Patriótica salieron a la calle a descabezar al régimen, Milcíades se puso del lado de ese Perón al que tanta bronca le tuvo, al que tanto criticó, cuestionó, al que tantas agachadas le echó en cara, porque sabía que lo otro era peor, y porque era un hombre de la izquierda revolucionaria, un teórico que sabía, como siempre hay que saber, dónde están los que más daño le van a hacer al pueblo y ponerse enfrente”.

Dicha reflexión sirve para hoy, donde un sector de la oposición movido por el odio y el revanchismo, e invocando falsas consignas como “peligra la democracia o la república”, pretende con movilizaciones desestabilizar a un gobierno constitucional elegido por la voluntad popular.

Las únicas armas válidas en democracia son las de pensar y actuar con   responsabilidad y constructivamente,   utilizando la libertad que ella nos brinda, tanto para aprobar como para disentir, pero no para obstaculizar y poner piedras en el camino.

1 Comment

  1. Considero correcto lo expresado acerca de que ocurrió luego del ´55. Probablemente dando armas al pueblo la situación empeoraría. Recuerda Ezeiza?
    Por que el peronismo subsiguiente se unió a los que derrocaron a Frondizi? Por que por algo cierto que ocurrió hace 65 años obliga a soportar un gobierno de corruptos?
    Que es ponerle piedras en el camino a un gobierno mentiroso.
    Un gobierno que desconsidera al mérito. Entonces que nos opere Messi y que Manes juegue al futbol,
    Aprecio las reflexiones del Dr. Napolitano

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