Cada 15 de agosto la Iglesia Católica celebra el dogma de la Asunción de la Santísima Virgen María a los cielos en cuerpo y alma, por eso me pareció oportuno, que en el marco de la semana sanmartiniana se recordara al General San Martín como devoto de nuestra Santa Madre.

La advocación de Nuestra Sra. del Carmen está unida a la historia de la gesta sanmartiniana

En el año 1156, un cruzado llamado Bertoldo decidió retirarse de la vida militar y mundana para entregarse a la oración contemplativa, a la escucha y adoración de Dios. Eligieron para hacerlo, al norte de Palestina, el monte Carmelo, y lo que resultó de tal empresa fue una nueva orden religiosa: la del Monte Carmelo o Carmelitas.

Un siglo después, el entonces General de dicha orden, San Simón Stock, recibió de la Santísima Virgen un complemento para su hábito monacal: se trataba de una especie de poncho rectangular, del ancho de las espaldas, con una abertura para pasar la cabeza, de color marrón pardo. Era un escapulario, prenda monástica que cubre pecho y espaldas hasta la altura de las rodillas (muchos de nuestros próceres portaban dicho escapulario).

Con el correr de los siglos, la devoción al santo escapulario, unido a María Santísima en su advocación de “Virgen del Carmen” o del Carmelo, se extendió por toda Europa y se popularizó entre los fieles laicos también. Más tarde, cruzando los mares, llegó a América. Y cuando en marzo de 1561, el Adelantado D. Pedro del Castillo fundó una ciudad al pie de los Andes, llevó consigo a unos frailes franciscanos devotos de la Sra. del Carmen. Llamó a la ciudad “Resurrección”, pero se vulgarizó el nombre de “Mendoza”.

En 1816, el año de la declaración de la independencia argentina, el General D. José de San Martín solicitó y obtuvo el cargo de Gobernador de Cuyo. Desde allí pensaba organizar la campaña libertadora para el resto de América del Sur, comenzando por Chile. Viviendo en Mendoza, no podía el Gobernador no encontrarse con la imagen de la Virgen en su advocación del Carmen, Patrona de la iglesia de los Padres Franciscanos. Fue a esa imagen -como figura de la Madre de Dios- que el General San Martín declaró Patrona del Ejército de los Andes. En la calle de la cañada, hoy Ituzaingó, en la ciudad de Mendoza, San Martín hizo jurar la bandera de los Andes por sus soldados en presencia de una imagen de la Virgen del Carmen.

La bandera de los Andes nace en la navidad de 1816, cuando San Martín reunió a su esposa con otras damas: Laureana de Olazábal, Dolores Prats de Huici, Margarita Corvalán y Mercedes Álvarez, y les pidió que se ocuparan de la bandera. Cuentan que a las damas les costó mucho trabajo encontrar el tono azul celeste adecuado. El escudo fue marcado con una fuente ovalada. Con hilos de seda bordaron las manos, el gorro frigio, los laureles y hasta sacaron perlas de sus collares para adornar el sol. El 5 de enero a la madrugada, según el diario de Dolores Prats, las damas de rodillas dieron gracias a Nuestra Señora del Carmen, entregando la bandera al General San Martín.

No faltaba Don José de San Martín a la Misa dominical, nunca. No era hombre de hacer alharacas con fe; daba testimonio silencioso con esa fidelidad a la Misa, que conservaba incluso en campaña. También de su confianza en la intercesión de la Virgen dio testimonio, al poner a todos sus hombres, él mismo y la campaña libertadora bajo el amparo de María.

 

 

El Ejército Libertador partió de Mendoza el 17 de enero de 1817. Libró muchas batallas, obtuvo resonantes victorias y también conoció los reveses; finalmente, Chile se emancipó de España, y San Martín con sus hombres regresó a Mendoza, a fin de reponer fuerzas y pertrechos para iniciar la segunda parte de la misma campaña, esta vez, al Perú.

De regreso a su querida ciudad, el General rindió honores militares a la pequeña imagen de la Virgen del Carmen, haciéndole solemne entrega de su bastón de mando.

Hoy la imagen de la Virgen del Carmen de Cuyo, Patrona del Ejército de los Andes, se encuentra en el nuevo templo de San Francisco, en el nuevo emplazamiento de la ciudad de Mendoza, tras su destrucción casi total durante el terremoto de 1861. Quienes la visitan pueden observar el bastón del General San Martín sostenido por la diestra de la Señora de los Cielos. Y, a sus pies, las banderas de Argentina, Chile y Perú.

Profesora G.Susana Villegas – Asociación Cultural Sanmartiniana, filial Dolores.

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