Edificio Tribunal

Los hechos sucedieron en nuestra ciudad, dictándose el fallo en el marco de un juicio abreviado realizado en el Tribunal en lo Criminal nº 1 Departamental. Los propios dichos del imputado a un amigo a través de una comunicación telefónica, los destacó la Juez como elemento que corroboraba lo dicho por la niña.

En un reciente fallo dictado por la Dra. Claudia Castro actuando como Juez unipersonal del Tribunal en lo Criminal nº 1 Departamental, se condenó a un sexagenario vecino de Dolores juzgado por abusar sexualmente de una nieta y promover con ello su corrupción.

El juicio tuvo carácter de abreviado, habiendo sido consensuado el mismo por la Fiscal y la Defensora particular, con acuerdo expreso del procesado en cuanto a la calificación y el estimado de la pena a imponer.

Sobre los hechos materia de enjuiciamiento precisó la Juez, tener plena y legalmente probado los siguientes:

Hecho I: un sujeto adulto en forma reiterada abusó sexualmente de su nieta de 8 años cuando la niña en ocasiones concurría a su domicilio, dándole besos y efectuándole tocamientos con la mano.

Hecho II: en octubre de 2016 en ocasión de hallarse la menor en el domicilio de su abuelo, este abusó sexualmente de ella dándole besos en la boca y succionándole el cuello, con lo cual le provocó un hematoma, tras lo cual comenzó con tocamientos que se calificaron como “un sometimiento sexual gravemente ultrajante para la víctima”.

Hecho III: mediante los hechos descriptos el imputado “promovió la corrupción de la niña, dado la reiteración de las conductas, el carácter depravado de las mismas siendo su abuelo y las circunstancias de realización”.

Los padres de la niña inicialmente no hicieron la denuncia buscando resguardarla y no revictimizarla, pero acciones posteriores del imputado hicieron que adoptaran la decisión de sí hacerlo, siendo el progenitor de la misma e hijo de aquél quien la formuló.

Indicó haberse enterado de lo ocurrido a través de un llamado telefónico y haber hablado con la madre de la niña, precisando que esta le había contado sobre el moretón que presentaba su hija en el cuello y los abusos a la que la sometía su abuelo cuando iba de visita. Agregó que al día siguiente había hablado con su padre, que al preguntarle por lo sucedido este “se había puesto colorado, transpiraba, titubeaba y no decía nada”, manifestándole entonces que se olvidara de las nietas, que agarrara sus cosas y se fuera de Dolores. Que al otro día se habían reunido en otro domicilio, oportunidad donde su padre le había dado un argumento inverosímil, que la nena (de 8 años) “lo había apretado como una pendeja de 20 años”. Que luego aquel se había alejado de nuestra ciudad, viajando a otra provincia.

La progenitora de la nena en su declaración dijo que estas tenían contacto con sus abuelos paternos, que si bien no era una relación muy asidua, se veían, por lo general cuando su ex esposo estaba en el domicilio de aquellos. Que ese día la había ido a buscar y que al verle una marca o hematoma en el cuello le había preguntado qué le había pasado, poniéndose su hija muy nerviosa, contándole entonces y con detalles lo que sucedía.

Una persona que era amigo del imputado manifestó haber tenido una comunicación telefónica con él, la que duró 44 minutos, donde aquél le decía “que necesitaba hablar con alguien”, comenzando tras ello a contarle del quilombo que tenía en Dolores por culpa de su nieta, diciendo que esta se le había tirado encima y lo había comenzado a besar en la boca, y otros detalles que lo habían llevado a bloquearlo en Facebook y WhatsApp, contándole todo eso más tarde al padre de la nena, a quien le dijo: “que iba a ser leal a una nena que no conoce y no a un depravado”.

Para la Juez “la prueba analizada y valorada en su conjunto” la habían convencido de la existencia de los hechos y la autoría responsable del procesado, destacando que lo dicho por la niña sobre la marca o moretón que presentaba en su cuello, no sólo resultaba conteste con lo que había manifestado en sede judicial, “sino que se condice con el lamentable relato” que el imputado le hizo a su amigo en la comunicación telefónica.

Por todo ello la Dra. Claudia Castro resolvió condenar al hombre de 69 años de edad, jubilado, con domicilio en Dolores, como autor penalmente responsable de los delitos de “Abuso Sexual Agravado por haber sido cometido por un ascendiente (Hecho I), Abuso Sexual Gravemente Ultrajante Agravado por haber sido cometido por un ascendiente (Hecho II), y Promoción de la Corrupción de Menores Agravada por el Vínculo (Hecho III), en concurso real entre sí”, imponiéndole una pena de “doce años de prisión”.

 

Nota: se omiten nombres o detalles que puedan identificar a la víctima.

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