Surfer

Ayer por la tarde quedó detenido Federico Llamas, el surfer que había sido demorado en uno de los controles de la autopista Panamericana cuando regresaba al país desde Brasil. Si bien había sido escoltado por la Prefectura a su casa, en el barrio porteño de Flores para que cumpla el aislamiento ahí, al mediodía apareció en Ostende; donde fue detenido por pedido de la Justicia Federal de Dolores.

Todo comenzó el martes, cuando el joven de 27 años ingresó a la Argentina luego de pasar dos semanas de vacaciones en el país vecino. Al pasar por los controles en la zona de Martínez le indicaron, conforme establece el decreto presidencial, que estaba en falta, y que tenía que cumplir con la cuarentena obligatoria en su vivienda.

Llamas viajaba sin barbijo ni otros elementos de prevención a la vista, y su actitud prepotente derivó en un entredicho con periodistas presentes y con las propias autoridades.

Finalmente, un patrullero y dos motos de la Prefectura lo escoltaron hasta la dirección que indicaba su DNI. Sin embargo, cuando los efectivos se fueron, el joven volvió a subirse a su camioneta y se escapó. El momento quedó registrado por las cámaras de la cuadra.

Este miércoles al mediodía se supo que Llamas se encontraba en la localidad de Ostende, en donde vive la madre. Además, se conoció que, entre que salió de Flores y llegó a la Costa Atlántica, pasó por Canning, en donde viviría su padre, y fue visto en una estación de servicio.

El juez federal de San Isidro Lino Mirabelli dictó una orden de captura por la infracción de los artículos 205 y 239 del Código Penal, es decir, por incumplimiento de normas tendientes a evitar la propagación de epidemias, y por desobediencia.

Según el abogado de Llamas, Roberto Herrera, el surfer informó al ingresar al país, a través de una declaración jurada, que pasaría la cuarentena en Ostende. Pero en su DNI figura la dirección de Flores, donde vivía de chico. “No cambió el domicilio”, dijo el letrado al canal C5N.

En esa línea, aclaró que su defendido lo llamó y le contó que también había dado aviso a la Prefectura acerca de ese dato en el control de Panamericana. “No vive más en Flores, ni tenía las llaves”, señaló Herrera. “Cuando entró a Pinamar mostró la declaración jurada que hizo cuando volvió al país y lo dejaron pasar”, justificó el abogado.

El juez federal Alejo Ramos Padilla está a cargo de la situación por cuestión jurisdiccional, al ser lo que se le imputa a Llamas un delito federal. Quedará detenido en la casa de Ostende de manera preventiva y será indagado en los próximos días, seguramente por videoconferencia. La Justicia federal, más allá de los dichos del abogado, no tiene claro por qué el joven se dirigió a la localidad costera. El juzgado, por otra parte, notificó a la Municipalidad local para que se articule alguna manera de que le lleguen provisiones para que no salga de la casa.

Se lo imputa, además del artículo 205, del artículo 202, el más grave que rige en la cuarentena. “Será reprimido con reclusión o prisión de tres a quince años, el que propagare una enfermedad peligrosa y contagiosa para las personas”, dice el Código Penal.

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