carta lectores-24-10-2014

 

Comparto el criterio de muchos, que la atención de la Salud Mental, requiere de una respuesta concreta e integral, que depende de la comunidad en su conjunto, mas allá de las responsabilidades propias y especificas de los actores directamente involucrados.

Si entendemos que Salud no es solo ausencia de enfermedad sino desarrollo de calidad de Vida, que la prevención es producto de la psicoeducación, que todos podemos (psicólogos, psiquiatras, médicos, educadores, trabajadores sociales, padres, alumnos de la carrera de Psicología, de la Tecnicatura de Trabajador Social, de Psicopedagogía, de Formación Docente, etc.) hacer y mucho, que informar y sensibilizar puede ser la misión y visión que compartamos quienes apostemos a la construcción de una Red para trabajar Juntos, previniendo y promoviendo calidad de vida, en por ejemplo: Escuela de Padres, Abuelos en acción, Juventud Saludable, VVV Vivir una Vida de Valor, etc., que toda persona que padece de sufrimiento mental tiene mucho también para dar, para ser escuchada, para ser contenida, para ser respetada. Si te interesa el tema, y tenes ganas de “hacer que estas cosas sucedan” súmate y asumamos el desafío de, por lo menos, intentarlo.

Nuestra calidad de vida, y la de nuestra comunidad se lo merecen, la esperan, la necesitan.

Por ultimo, cito algunas consideraciones que provienen de la Dirección Nacional de Salud Mental, y que invito a leer a quienes se interesen.

Desde la Dirección Nacional de Salud Mental se sostiene que: “No hay Salud sin Salud Mental. No hay Salud Mental sin Inclusión Social”.

La nueva Ley Nacional de Salud Mental es uno de los elementos fundamentales en este proceso, ya que tiene un fuerte acento en el respeto de los Derechos de las personas con padecimiento mental. Tanto desde la cultura popular como desde los paradigmas médicos, el tema de la Salud Mental, históricamente, se pensó desde la presencia de la enfermedad o la patología, y no desde la salud. Esta visión sigue presente en muchos de los profesionales, usuarios del sistema de salud mental, familiares, amigos y la comunidad en general. Se ve a la persona desde sus dificultades y no desde sus capacidades. Sin embargo, todos tenemos posibilidades de desarrollar actividades productivas o sociales. Si estigmatizamos a la persona de “loco”, la condenamos a no poder modificar su condición.

Información, sensibilización y promoción: algo empezó a cambiar…

Hoy hablamos de salud y enfermedad como un proceso que todos podemos atravesar. En determinados momentos de la vida, una persona puede estar sana, y en otros, enferma. En el trabajo de recuperación de las personas que padecen, es fundamental trabajar desde la salud, conectarse con el lado sano, con sus capacidades y potencialidades; generando espacios saludables para la comunidad que favorezcan la integración: “No hay salud sin salud mental. No hay salud mental sin inclusión social”.

HAGAMOS JUNTOS QUE LAS COSAS SUCEDAN.

Lic. Sergio Duria – psicogim@gmail.com

Deja un comentario