En el marco de un juicio oral realizado en el Tribunal en lo Criminal 2 Departamental, los jueces por unanimidad condenaron a un vecino de Castelli juzgado por haber abusado sexualmente de la hija de su pareja.

El Tribunal estuvo integrado para este caso por los Dres. Eduardo Campos Campos, Antonio Severino y Matías Zabaljauregui, indicando el primero en su voto, que con el material probatorio incorporado al debate y los testimonios recibidos en las audiencias, había formado convicción que entre los años 2010 y 2016 en una vivienda ubicada en un centro urbano ubicado a la altura del kilómetro 187 de la Autovía, un individuo aprovechando la situación de convivencia preexistente en reiteradas oportunidades había abusado sexualmente de la hija de su pareja, quien en esa época contaba entre 10 y 16 años de edad, precisándose que dichos ataques sexuales se repetían al menos dos veces por semana.

La denuncia había sido formulada por la vice directora de la escuela a la que asistía la menor, indicando la docente haber tomado conocimiento de los abusos cuando la abuela de la niña había concurrido a la institución diciendo que la veía diferente, situación que precisamente ellos también habían observado en el colegio. Señaló también la docente, que en esas circunstancias la niña se había mostrado muy angustiada, que se habían labrado actuaciones administrativas, y que luego habían radicado la denuncia en la Comisaría de la Mujer y la Familia de Castelli.

La menor en su declaración señaló, que la relación con su padrastro había sido mala desde el primer día, que por cualquier motivo le pegaba, que la hacía arrodillar sobre maíz, comer jabón, y que a un hermano suyo en una oportunidad lo había dejado fuera de la casa atado a un árbol toda la noche. Dijo, que teniendo ella 10 años su padrastro había comenzado a tocarla, diciéndole primero que quería enseñarle a besar, que después eso es lo que había hecho, que ingresaba al baño cuando ella se bañaba y la tocaba, que si ella no se lo permitía con cualquier excusa le pegaba. Y preciso, que su mamá sabía lo que sucedía, que nunca había hecho nada, que le decía que era ella quien provocaba a su pareja. La menor también afirmó que su progenitora nunca la había apoyado como hija, ni la había aconsejado, que por eso había terminado viviendo con su abuela, y entre los 13 y14 años con su papá.

La abuela de la niña al declarar como testigo, indicó que su nieta se había mudado a su domicilio tras haberse escapado de la vivienda que compartía con su madre y su padrastro, dado que era golpeada con cintos y mangueras, también agredida verbalmente. Que tiempo después se había enterado que había sido abusada por la pareja de la madre.

Un hermano de la víctima señaló en el juicio, que su padrastro era un hombre maltratador, abusivo, que intentaba enseñarles a la fuerza por el solo hecho de darles de comer.

Por su parte la Perito Psicóloga refirió sobre la pericia realizada a la menor, que no había advertido en ella respecto de los hechos denunciados, indicadores de fabulación ni de inducción por parte de mayores.

Al momento de los alegatos la Defensa particular sostuvo que la Fiscal no había logrado probar la materialidad ilícita de los hechos enrostrados a su asistido, que con el único elemento válido con que se procuraba lograr una sentencia condenatoria era declaración de la menor, “la que por sí sola no alcanzaba para derrumbar la presunción de inocencia”.

El Juez para dar respuesta a los argumentos de la Defensa indicó, que los elementos de cargo eran incorporados al juicio eran plenamente aptos y suficientes para tener por acreditada la materialidad ilícita. Que si bien no desconocía que en esta clase de delitos por lo general sólo se cuenta con los dichos de las víctimas, y que este caso no era la excepción a la regla, “de la manera en que la menor narró los hechos, la postura corporal que adoptó al hacerlo, la vergüenza que invadió su ánimo…” lo convencían de la veracidad de sus manifestaciones.

Por su parte el Juez Campos Campos señaló, que la participación del imputado en los hechos estaba acreditada “con la directa imputación que le dirigió la víctima al referir que el nombrado fue el autor de los ataques sexuales…”, dichos que el Magistrado encontraban correlato con las afirmaciones de la abuela y el hermano de la menor, como también de lo que surgía de la pericia psicológica.

Respecto de los testigos de la defensa dijo, que era evidente que los familiares del imputado y el resto de las personas allegadas a la familia habían brindado un relato favorable para beneficiarlo.

Por todo ello los Dres. Campos Campos, Severino y Zabaljauregui, por unanimidad resolvieron condenar a J.O.R., de 36 años de edad, con ultimo domicilio en un centro urbano del Partido de Castelli, como autor del delito de “Abuso sexual gravemente ultrajante por su duración y las circunstancias de realización, agravado por haber sido cometido contra un menor de 18 años de edad aprovechando la situación de convivencia preexistente, reiterado”, a quien se le impuso “Dieciséis años de prisión”.

Y también, que firme y consentida resultara la sentencia se proceda a la toma de una muestra biológica del imputado para su posterior inscripción en el Registro Nacional de abusadores, como también en el Banco Provincial de Datos Genéticos de la Suprema Corte de Justicia.

 

Nota: se omiten nombres y detalles que pudieran permitir identificar a la víctima.

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