Edificio Tribunal

En un juicio oral realizado en el Tribunal en lo Criminal nº 1 de Dolores. Los cuatro restantes ya habían sido condenados en un juicio abreviado realizado en el Tribunal 2. El robo según una transcripción de una conversación telefónica, había sido entregado. Los dólares que los delincuentes querían obtener no existían, la transacción comercial que aludían nunca se había concretado.

 

En el marco de un juicio oral realizado durante seis jornadas en el Tribunal en lo Criminal nº 1 Departamental, el Dr. Carlos Colombo actuando como Juez unipersonal, condenó uno de los coautores del violento robo que sufriera la familia Ciancio en nuestra ciudad.

El Juez consideró tener legal y plenamente probado, que en las primeras horas del 6 de febrero de 2015, Gustavo Rubén Silva junto a otros dos sujetos luego de escalar el paredón perimetral accedieron al patio interno de una vivienda ubicada en la calle Pueyrredón al 400 de Dolores, donde aguardaron hasta que el señor Alberto Ciancio se acercó hasta una puerta balcón, momento en que uno de aquellos encapuchado lo sorprendió y lo golpeó con un arma en la cabeza, ingresando tras ello los otros dos malvivientes, también encapuchados y portando un arma de fuego cada uno.

Mientras exigían a la víctima la entrega de dólares lo ataron de manos y piernas a una silla, colocándole una cinta de embalar a modo de mordaza, dirigiéndose dos de ellos hacia las habitaciones donde en una estaba la esposa y un nieto del dueño de casa, en la otra su hija junto a su bebé de un mes. En esas circunstancias uno de los encapuchados intimidó y exigió a la Sra. de Ciancio que entregara los dólares que tenían producto de la venta de una Estación de Servicio en Gral. Guido, golpeándola en la cara con la mano abierta y también con el puño cerrado, lo que también hizo a la altura de los riñones de la mujer. Luego el sujeto enchufó una plancha, dejó que se calentara y amenazó a la mujer con quemarle la cara, matarla, violarla y llevarse a su nieto para luego pedir rescate, si no les entregaban los dólares, apoderándose en ese marco de amenazas de diversos efectos de valor, entre alhajas, dos cuchillos de alpaca, un reloj, una notebook, un anillo de oro, un GPS y un celular, también 3 mil pesos en efectivo. Luego ataron de pies y manos a la señora y a su hija, sacaron del garaje un Peugeot 207 propiedad de la primera y que nunca apareció, emprendiendo la fuga en ese rodado, constatándose que infracciones de tránsito en Castelli y Lezama de ese vehículo media hora después del robo.

Los autores del hecho para su ejecución contaron con la colaboración de dos sujetos que actuaban de “campana”, y que los esperaban en un Volkswagen Gol estacionado en calle Pueyrredón casi intersección con Pellegrini.

Un funcionario policial que regresaba a su domicilio ubicado cerca del lugar del hecho, observó un auto VW Gol que le llamó la atención, tenía los vidrios bajos y a los ocupantes se los veía nerviosos, por lo que luego de entrar a su casa y volver a salir, dio vuelta a la manzana, tomó la patente del rodado y llamó a la Comisaría pidiendo que se los identificara. Cuando se lo estaba haciendo el señor Ciancio salió a la ventana de su casa lastimado y gritando que lo habían robado, siendo en esas circunstancias los ocupantes del Gol aprehendidos aunque por otro motivo, desconociendo los funcionarios que resultarían cómplices del robo momentos antes perpetrado.

El señor Ciancio en la audiencia recordó los difíciles momentos vividos, especialmente cuando escuchó que su esposa era golpeada, cuando pedía que no la quemaran con la plancha o cuando la vio desfigurada de los golpes que le habían dado. Dijo que los malvivientes insistían con los dólares de la venta de la estación de servicio en Guido, algo que no había ocurrido, recordando que una persona de apellido Martínez (1) que vivía en Dolores, un tiempo antes le había pedido verla porque tenía interés en comprarla, transacción que nunca se había concretado. Agregó haberse enterado después, que esa misma persona decía que estaba haciendo un crematorio en Chascomús y “había desparramado en General Guido que había comprado la estación de servicio”.

Dos de los imputados en sus declaraciones señalaron a Silva como uno de los partícipes en el hecho, además los informes telefónicos y las escuchas, las imágenes obtenidas del grupo en una estación de servicio cuando cargaban nafta, y el secuestro en poder de aquél del GPS sustraído en la vivienda de Ciancio, para el Juez acreditaban su participación en el hecho.

Por todo ello el Dr. Carlos Colombo resolvió condenar a Gustavo Rubén Silva (“Rocky”), de 48 años de edad, nacido y con domicilio en Chascomús, como coautor del delito de “Robo cuádruple mente agravado por el Uso de Arma, por el Uso de Arma de Fuego cuya aptitud para el disparo no se ha podido acreditar, por ser cometido en Poblado y en Banda y con Escalamiento”, imponiéndole una pena de “Diez años de prisión” y declarándolo al propio tiempo como “reincidente” en el delito.

 

  • Nota de Redacción: este sujeto es un embaucador que reside en nuestra ciudad, condenado hace unos años por estafar a jubilados con falsas promesas de mejorar sus haberes.

2 Comments

  1. Diez años nada más? esa sería la pena máxima?? y en cuántos más ya estaría libre?

  2. Viste como es el garantismo, en nada estará libre, ya veras!!! que Mier…

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