Los hechos sucedieron en San Clemente en forma concatenada. Las explicaciones del procesado no convencieron al Juez que lo juzgó en el Tribunal en lo Criminal nº 1 Departamental. La pena es de cumplimiento efectivo.

 

 

 

El Dr. Christian Rabaia actuando como Juez unipersonal del Tribunal en lo Criminal n° 1 Departamental condenó recientemente a un vecino de San Clemente, juzgado por lesionar gravemente a su pareja, coaccionarla y violar el domicilio de una anterior mujer privando de su libertad a los moradores.

El juicio había sido consensuado la Fiscal Dra. Gabriela García Cuerva y el Defensor Oficial Dr. Paul Orellano, con ratificación expresa del procesado en cuanto a la calificación y el estimado de la pena, procedimiento aceptado por el Juez en razón de ajustarse a la ley.

En cuanto a los delitos materia de juzgamiento, el Magistrado consideró tener legal y plenamente probado:

Hecho I: en horas de la noche del 13 de marzo de 2019, un individuo trasladó en moto a su pareja hasta una zona de playa de San Clemente denominada «Punta Rasa, donde tras amedrentarla la quiso obligar contra de su voluntad a que dijera dónde estaba su ex mujer, para seguidamente tirarla al piso, inmovilizarla y ejercerle presión sobre su cuello, para luego utilizando un cuchillo provocarle una herida cortante en un dedo de mano izquierda con exposición ósea.

La mujer al declarar dijo que su pareja en forma insistente le había pedido que lo acompañara a comprar en una carnicería, que cuando circulaban en la moto como acompañante le pareció extraño por donde lo hacían ya que en esa zona no había comercios, indicándole aquél que irían a la playa a sacarse una foto. Que al llegar este la había tirado al piso, se había subido encima, y que mientras con una mano la inmovilizaba con la otra trataba de asfixiar mientras le exigía que le dijera donde estaba su ex mujer (amiga de ella y con quien había acordado no decirle dónde vivía). Que luego había comenzado a lanzar estocadas con un cuchillo hacia la arena y con el cual le había lesionado uno de sus dedos.

Hecho II: luego se habían ambos trasladado nuevamente en la moto hacia la casa de su ex mujer, donde luego de dar varias vueltas alrededor de la casa el sujeto se había detenido, y en razón de lo mucho que la víctima sangraba la había dejado ir hacia el hospital mientras la amenazaba con matarla, a ella, a su hija y a su ex mujer.

Hecho III: posteriormente el sujeto ingresó en la vivienda de su ex pareja contra su voluntad, privándola de su libertad, al igual que a su progenitor y a su pareja actual, no permitiendo que éstos pudieran utilizar sus teléfonos celulares para dar aviso al sistema de emergencias, dándose luego a la fuga pero siendo aprehendido en el exterior por personal policial que había acudido a un llamado de alerta formulado por la víctima del primer hecho.

La policía señaló que alertada que el sujeto iba a matar a su ex mujer se había dirigido hacia su domicilio, observándolo cuando intentaba ingresar al patio de la casa, razón por la cual lo aprehendieron y le secuestraron una cuchilla que tenía en su poder.

La moradora de esa vivienda dijo al declarar, que luego de terminar la relación con ese individuo este se había tornado agresivo, que la amenazaba, que había ingresado en reiteradas oportunidades a su domicilio y provocado destrozos, que por eso había solicitado una restricción de acercamiento. Que ese día había ingresado a su vivienda y permanecido unos 30 minutos, durante los cuales no les había permitido usar sus celulares.

El procesado manifestó no saber por qué lo había hecho, que no tenía nada contra nadie, que ese día estaba muy intoxicado, dichos que para el Juez acreditaban las circunstancias de modo, tiempo y lugar en las que habían acaecido los hechos imputados, señalando que resultaba inverosímil la versión brindada por el imputado, ya que el momento de ser revisado se encontraba lúcido y orientado. Que sin perjuicio del grado de alcohol en sangre que resultó de la pericia, no había prueba que permitiera sostener que al momento de los hechos estuviera bajo los efectos de una consumición de alcohol que le impidiera comprender lo que hizo o dirigir sus acciones.

Por ello el Dr. Christina Rabaia resolvió finalmente condenar a Eduardo Martin Franco, de 38 años de edad, con domicilio en San Clemente y alojado actualmente en la Unidad 6 de Dolores, como autor de los delitos de “Coacción agravada por el uso de arma, en concurso ideal con Lesiones graves agravadas por mantener una relación de pareja mediando convivencia con la víctima y por ser cometidas por un hombre a una mujer mediando violencia de género (hecho I); Coacción (hecho II) y Violación de domicilio en concurso ideal con Privación ilegal de la libertad (hecho III)·, imponiéndole un pena única de “Tres años de prisión de efectivo cumplimiento”, comprensiva de la de “Quince días de prisión de ejecución condicional” que le había impuesto el Juzgado en lo Correccional N° 3 Departamental por “desobediencia”.

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