Tati TAPA

Por Alfredo Meckievi (¨*)

 

No. No es un canto argentino de soberbia futbolera.

Se trata de preguntar con humildad a un pueblo hermano que está sufriendo pobreza, desigualdad, injusticia, problemas que no parece que las próximas elecciones puedan solucionar, ¿cómo pasó?, ¿qué falló?, ¿cómo llegaron a esto? ¿Nos puede pasar a nosotros?.

Invitado por la organización “Transparencia Electoral” me encuentro cubriendo las elecciones que este domingo se celebrarán en Brasil. La tarea que debo realizar integrando la Misión Electoral compromete no formular opinión partidaria hasta concluida la misión.

Nuestra labor tiene ubicación en la ciudad de Brasilia, capital del país.

Por muchas razones podemos considerar que esta elección es de suma importancia. Brasil es el principal comprador de productos argentinos, por cuanto si su economía mejora, también mejorará la nuestra.

También porque su crisis es nuestra crisis.

Su Presidenta fue desplazada del cargo; el líder del Partido de los Trabajadores (PT) impedido de participar como candidato por estar preso; los partidos políticos en crisis; la ausencia de líderes representativos; las instituciones cuestionadas; la economía estancada, ¿pueden coincidir en lo que hoy vive nuestro país?

Frente a este panorama irrumpe Bolsonaro quien, siendo Diputado hace años, aparece como el antisistema, propone que la gente pueda usar armas como máxima idea frente a la falta de propuestas sobre cómo combatir la inseguridad y, por qué no decirlo, al fracaso del gobierno en controlarla. Se expresa con un pensamiento discriminatorio, calificando a los negros como haraganes, sosteniendo que las mujeres deben dedicarse a lavar los platos, entre otros argumentos del mismo tenor.

Y sin embargo, según la percepción que tengo en esta visita, es más que probable que pueda ganar. Una señal en este sentido se reflejó anoche, que se llevó a cabo el debate de los candidatos a Presidente y Bolsonaro no asistió con la excusa de que su médico así lo dispuso, como consecuencia de la herida recibida en el atentado. Generalmente el candidato que cree que ganará procura evitar el debate si no lo obliga la ley.

Poco serviría esta nota si no aprovechara para preguntar ¿cuánto más creemos que estos fenómenos tardarán en producirse en nuestro país? ¿Por qué no reaccionamos? ¿Por qué no aprendemos mirando lo que les pasa a los demás? ¿Acaso en Argentina funcionan los partidos políticos?, ¿La dirigencia es ejemplar y representa los intereses del pueblo?, ¿No estamos sumergidos en una crisis social, económica, política y moral?

Tuve oportunidad de reunirme por dos horas con la Dra. María Claudia Bucchianeri, abogada personal de Lula Da Silva, y de tener una entrevista con tres miembros del máximo Tribunal de Justicia Electoral y ambos cuentan interminables argumentos sobre la ilegalidad de la proscripción de Lula y de los fundamentos para impedirle ser candidato.

Pero todo es pérdida si no vemos cual es el proceso en el que se encuentra la política. Lo demás es una consecuencia. Los dos candidatos con más posibilidades también son los más repudiados. Están primeros en adhesión pero asimismo encabezan el mayor rechazo, lo que también suena parecido a nuestra realidad política.

Todos se quejan de la intromisión de la justicia en la política pero sobran razones para sospechar de delitos.

En mi opinión el modelo organizativo del Estado y sus instituciones están agotado, ya dio todo lo que podía dar y no tiene más.

Esto reclama repensar el Estado.

Hasta hace algunos años el poder económico lo tenía el Estado.

Hoy el poder lo tienen los grupos económicos y, por ende, el poder está afuera del Estado.

Los Estados no pueden controlar el poder y ese poder controla al Estado.

En mi opinión esto pone en crisis la Constitución y la ley que gobierna el Estado porque ya no se tiene el poder en los Gobernantes, que no pueden hacer cumplir la ley.

¿Ustedes siguen creyendo en que “el pueblo unido, jamás será vencido”?, ¿Creen en la soberanía del voto?

Asumamos el desafío de pensar por un momento.

En Brasil el pueblo quiere a Lula.

El Gobierno, hasta hace poco en manos de su partido político, también lo quería llevar de nuevo como candidato a Presidente.

Y ¿qué pasa?.

Lula está preso, sin siquiera poder atender a la prensa. Su gobierno fue expulsado de sus cargos.

El pueblo impotente.

¿Dónde está el poder? ¿Quién lo tiene?.

Por eso me parece que, si no sirve ver lo que pasa en Brasil para anticiparnos a lo que puede pasar en Argentina, habremos perdido la oportunidad.

Un niño repite un cuento que vaya a saber por qué le parece gracioso y dice así: “… una señora va a la carnicería y dice: carnicero quiero comprar esa cabeza de cerdo que tiene ahí, y el carnicero le dice… no señora, eso es un espejo”.

 

(*) Desde Brasil, donde se encuentra como veedor de las elecciones de este domingo.

 

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