Generalmente no se conoce qué empresa construye la obra, quién es el arquitecto responsable, como tampoco el expediente municipal que las autorizó. ¿Pueden surgir problemas para vecindarios con  algunos servicios?

 

Dolores registra desde hace mucho un crecimiento edilicio importante, construcciones de propiedad horizontal se levantan en distintos puntos de la ciudad, las que además de cambiar drásticamente la fisonomía pueblerina que supo tener crean algunos interrogantes.

Aquella “ciudad bajita de románticas casitas” -como dice el tango- ha quedado en el recuerdo. Las características de las edificaciones, el desarrollo arquitectónico, como también la falta de terrenos aptos en sectores claves de la zona urbana, poco a poco han ido alejando del viejo esquema pueblerino para comenzar las construcciones a asemejarse a la concepción de las nuevas urbes.

Sin dudas que ello significa adelanto, pero no se puede dejar de señalar que esas nuevas edificaciones se realizan aparentemente sin un control adecuado y valorar problemáticas que actualmente tiene la ciudad y que afectan permanentemente a los vecinos.

Se pueden apreciar hoy construcciones en propiedad horizontal en distintos barrios de la ciudad, las que superan holgadamente en muchos casos los tres pisos, obras que casi ninguna consigna el cartel de cuál es la empresa constructora, quién es el arquitecto responsable, o qué expediente municipal la autorizó (también ocurre con construcciones o refacciones de viviendas), requisitos que son ineludiblemente necesarios ante cualquier situación o reclamo vecinal que se pudiera formular, tanto por verse afectada otra propiedad o ante impensado accidente.

Aquí la ausencia es de la autoridad municipal, ya que antes del inicio de cada obra esos requisitos deben estar cumplidos, para luego verse reflejados en un cartel que obligatoriamente según la norma vigente debe estar colocado frente a cada construcción.

Pero hay un tema particular que hace pensar en los inconvenientes que pudieran provocar estas edificaciones en propiedad horizontal, producto ello de la ausencia de obras de infraestructura o reparaciones esenciales en la ciudad, por ejemplo para la provisión de agua corriente y la prestación del servicio de cloacas.

Como forma de justificar los reiterados cortes de suministro de agua que sufre la ciudad, tanto desde la empresa ABSA como desde el Municipio, en reiteradas oportunidades se ha resaltado lo obsoleto de la cañería de la red de distribución, de la imposibilidad de dar más presión al servicio por las grandes pérdidas que se registran, también sobre de la necesidad de reparación. Cabría preguntarse, ¿qué consecuencias puede tener para una misma cuadra la habilitación de un edificio con 10, 15, 20, o más departamentos?.

Por su parte la red cloacal presenta permanentes dificultades, las conexiones realizadas en los últimos años a instancias del Municipio han puesto en crisis el sistema, los taponamientos que se registran han tenido largas demoras para solucionarse, algunos perduran, por lo tanto no está demás preguntarse ¿cómo funcionarán las cañerías cloacales construidas hace unos 50 años para una densidad edilicia al menos un tercio menor a la de ahora?.

Y un tercer tema no menor, qué significará para el tránsito y en particular para el estacionamiento estas nuevas construcciones en puntos neurálgicos de la ciudad.

Dolores registra un constante aumento de su parque automotor que se refleja en la circulación vehicular, quizás se podría decir ya, que no existen horas picos, que el movimiento es casi permanente y con él las dificultades para conseguir lugar donde estacionar. Sería por ello lógico pensar, que estas construcciones en propiedad horizontal deberían contar obligatoriamente con garaje o lugar interno para estacionamiento, cuya capacidad debería guardar relación con la cantidad de departamentos u oficinas que se habiliten.

Con una gestión de gobierno que habla de un Dolores como el “mejor lugar para vivir”, este tipo de situaciones apuntadas no puede quedar excluidas de la agenda de prioridades que la ciudad necesita resolver. Las autoridades no pueden negar la realidad, menos aún esperar que los conflictos se presenten para buscar la forma de resolverlos. ¡Ah!, una pregunta final: ¿el Código de Construcción es el mismo de la década del 80, se lo modificó o sancionó uno nuevo para adecuarlo al Dolores presente o futuro?.

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