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Charlamos con el ex intendente procurando conocer si existía acercamiento político con Juan Pablo García. La entrevista permitió también, saber de su participación para que se hiciera realidad la fundación de la Universidad Atlántida Argentina, de la que es hoy “doctor honoris causa”.

Ver juntos a Alfredo Meckievi y a Juan Pablo García -aunque haya sido circunstancialmente- produjo un interrogante que entendimos debíamos de alguna manera dilucidar, ya que no se podía ignorar las profundas diferencias que el ex intendente mantuvo con el padre de éste último. Y para ello dialogamos con el ex jefe comunal, charla que derivó en conocer de su participación para que se concretara la creación de la Universidad Atlántida Argentina.

Meckievi decía: “el acercamiento es importante. La política presupone construcción, presupone diálogo, presupone acuerdo, pero también reclama una actitud de sinceramiento ante tanta especulación que ha ensuciado la política, que la ha desviado de su verdadero sentido generando una profunda defraudación. Cuando uno puede interactuar, aun pensando distinto, ya si se trata de otro partido político o perfiles distintos en una misma fuerza, la base de sustentación de ese diálogo es la credibilidad en lo que cada uno expresa. Esto me ha llevado a lo largo de mi vida -me jacto de tener afectos y amigos con gente que piensa muy distinto pero que uno respeta- a saber que perfectamente se puede trabajar aún con disidencias.

 

  • ¿Esa experiencia fue posible en Dolores?

Uno cuando encuentra receptividad es bueno que esos canales posibiliten un relacionamiento. Acá, en Dolores, hay ejemplos de lo que uno ha llamado kirchnerismo, con los que he tenido tengo buen diálogo, con otros no, como también me pasa con gente de mi misma expresión, con los cuales no tengo ni me interesa tener diálogo, porque tengo un concepto que no permite ni permitiría avanzar en la construcción de algo aunque estemos en el mismo lugar. En el caso de Dolores diría que, salvo alguna excepción, con casi todos tengo un nivel de diálogo, de relacionamiento, que me parece más que importante que se dé para que la fuerza política que uno representa o representó tenga continuidad, para que aquellos que puedan nutrirse de algo que uno puede aportar les sirva.

 

  • ¿Qué hace falta para ello?

Hace falta en todas las fuerzas políticas un proceso de sinceramiento. Uno ve qué ha sido negativo en el proceso político, que es la tergiversación, decir una cosa y hacer otra. Yo no creo que alguien pueda ser una cosa en política y en persona otra, el ser humano es un todo. Además hay necesidad de cubrir la insatisfacción de una sociedad que no encuentra camino, no encuentra referentes, lugar donde expresarse, fuerza política en la cual canalizar sus ideas. El nuestro es un país desistitucionalizado, se han destruido todas las instituciones de todo tipo y función. Quedan personas sueltas, que no hacen la posibilidad de que alcance para sostener el funcionamiento de un país, una provincia o un municipio, por eso entiendo necesario la tarea de abocarnos a la reconstrucción institucional de la fuerzas sociales de la comunidad. Y creo, que aquellas personas que tienen algún liderazgo, deben poner el foco en recuperar la institucionalidad.

 

  • ¿Juan Pablo García podría ser en Dolores esa figura?

Entiendo que tiene la oportunidad, el tiempo y su accionar lo podrá demostrar. Uno ve que existen posibilidades, él tiene una. La charla de Jorge Castro me permitió apreciar que tiene ganas de hacer, lo muestra en la Universidad Atlántida, que para mí es muy especial, porque tuve la oportunidad de conocer el origen de la idea antes que se plasmara en Universidad a través de la comunidad del Partido de la Costa.

 

  • ¿Cuéntenos cómo fue?

Al tiempo que comenzaron a gestar la Universidad yo había sido electo como Intendente, pero no había asumido todavía. En ese tiempo tomaron contacto conmigo para contarme de la idea, del objetivo de crear una Universidad en el Partido de la Costa. Un señor Milani, que tiene un corralón de materiales, me llamó por teléfono y me dijo que quería hablar conmigo de ese proyecto, me sorprendió porque no era de ninguna institución sino una persona que me quería contar que querían hacer una Universidad. Nos reunimos, se sumó el Dr. Galdos que también participaba de la idea. El pensamiento, la idea, había sido tomado de una ciudad chilena, creo que era Viña del Mar, que en verano desarrollaba el turismo y en tiempo de invierno lo hacía con las actividades universitarias, aprovechando la capacidad edilicia ociosa. Los vi con tanto entusiasmo, que me dije que debía ayudarlos si algo podía hacer. Ellos estaban carentes de representación política porque era un grupo de ciudadanos, entonces esa tarea me la encomendaron a mí, fui hablando con todos los intendente de la región, nadie creía, tampoco yo demasiado, pero logré colectar ordenanzas propiciando o apoyando la creación de la Universidad, que termina concretándose años después, hace 25 años.

 

  • ¿Qué perspectiva había para Dolores en ese proyecto?

El compromiso fue que nosotros no íbamos a salir a propiciar algo similar porque se iban a superponer los esfuerzos, y como ellos estaban más avanzados, más estructurados, decidí apoyarlos y plantearles que si lograban su cometido, no importaba en el tiempo que fuera, que la primer unidad académica que tuviera la Universidad fuera en Dolores, y en ese sentido trabajamos durante muchos años hasta lograr que se concretara. Hace 20 años que están en Dolores, y por la gestión que hice por ellos hoy soy “doctor honoris causa” de la Universidad, cosa que pocos o casi nadie sabe, título que en cierta manera me avergüenza porque es demasiado para la tarea que uno hizo. Me fue otorgado a mí y a quien entonces fue Presidente de la República, en función de esa colaboración.

 

  • ¿Cómo fue la instalación de la sede Dolores?

No fue fácil, había rechazo de muchos sectores que no querían “que hubiera competencia” en la oferta educacional, esto significó que el esfuerzo fuera mayor. Había muchos que se oponían diciendo que había demasiados médicos, demasiados abogados. La Universidad ha posibilitado a esta altura, calculó que no menos de 500 dolorenses, es una estimación, no conozco a fondo los números, hoy son profesionales gracias a la existencia de la sede Dolores de la Universidad Atlántida Argentina. Pero hay algo más que quiero destacar, es el aporte a generar ideas y a movilizar valores que se irradia en toda una comunidad que cuenta con una universidad.

 

  • ¿Por qué no trascendió lo que usted hizo por Universidad?

Nunca trate de que se pudiera asimilar a una capitalización política. Siempre cuidé que aquél que valorara ese rol no lo hiciera, como tampoco que aquél que no estuviera de acuerdo golpeará contra la Universidad. Siempre tuve ese cuidado, de mantener equilibrio y distancia. A partir de Juan Pablo (García) se generó una actividad (la charla que brindó el analista internacional Jorge Castro), pero hoy estoy convencido que luego de 20 años la comunidad también se tiene que involucrar, porque es un camino que hay que seguir construyendo.

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