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Los hechos fueron perpetrados bajo amenazas en esa y en otra localidad. La sentencia dictada en mayo de 2014 fue confirmada por la Sala V de Casación, declarándose inadmisible un recurso ante la Suprema Corte provincial, y sin tramite o resolución uno ante la Corte de Nación.

 

Al quedar firme la sentencia dictada y luego de haberse agotado todas las vías recursivas posibles, un vecino de Castelli condenado en 2014 como autor de los delitos de los delitos de “Abuso sexual gravemente ultrajante, en concurso real con Abuso sexual con acceso carnal”, deberá cumplir la pena de ocho años de prisión impuesta.

Esta causa, que tuvo diversos y reiterados planteos por parte de la defensa particular. Y según consta en el expediente fueron dos los hechos juzgados por el Tribunal en lo Criminal nº 1 de Dolores, el primero perpetrado en el verano de 2010, cuando J.B.I. en Castelli y en reiteradas oportunidades abusó sexualmente de una menor de 12 años, hija de un matrimonio amigo. El segundo, cuando este sujeto visitaba a la pareja amiga en otra localidad, donde también perpetraba esos abusos amenazándola para que no contara lo sucedido, diciéndole entre otras cosas, que si hablaba a ella la internarían en un instituto.

En el fallo, dictado por unanimidad, se consignó que de los testimonios recibidos y el resto de elementos probatorios “no dejaban margen para la duda” sobre la perpetración de los hechos juzgados, precisándose que los detalles brindados por la menor eran indicativos de la “manipulación, el engaño y la amenaza, por parte de quien resultaba ser para ella alguien casi como de la familia…”.

Al referirse a la autoría responsable del imputado se precisó sobre los dichos de la víctima, pero también sobre los claros indicios de oportunidad que surgían de la propia declaración del procesado, donde había reconocido la relación con la familia de la menor y que ella se quedaba a dormir en su domicilio.

Finalmente los miembros del Tribunal resolvieron condenar a J.B.I. a la pena de ocho años de prisión, como autor penalmente responsable de los delitos de Abuso sexual gravemente ultrajante y Abuso sexual con acceso carnal”.

Dicha sentencia fue apelada ante el Tribunal de Casación provincial, cuya Sala V con el voto de los Jueces Dres. Jorge Celesia y Martín Ordoqui en mayo de 2015 confirmó la sentencia dictada por el Tribunal en lo Criminal 1 de Dolores, al considerar que el recurrente no había demostrado el perjuicio concreto que había sufrido su representado, consideran que las referencias a la violación a la defensa en juicio eran “meras alegaciones dogmáticas sin indicación del real menoscabo sufrido”.

La Defensa, que se mostró muy activa durante el proceso, planteó entonces un “recurso de revocatoria”, declarado inadmisible en abril de 2016 por la misma Sala de Casación, recurriendo entonces aquella en “queja” ante la Suprema Corte de Justicia provincial, órgano superior que también lo declaró inadmisible. Y si bien la representación técnica de Ibarra había manifestado que hacía “la reserva federal del caso”, no existiría registro de ese recurso.

Por ello y considerándose agotadas todas las vías procesales, el Tribunal en lo Criminal 1 ordenó la detención del juzgado para que cumpla su condena, la que se concretó en Castelli, siendo alojado tras ello en la Comisaría de Maipú hasta que el Servicio Penitenciario disponga de cupo en la Unidad 6 de Dolores.

 

Nota: para preservar una posible identificación de la víctima, omitimos nombre y detalles de la persona condenada.

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