Bicho Perez

Resulta difícil despedir a un amigo, más cuando ha sido guía, compañero de ruta, maestro indiscutido para muchos de quienes con su ejemplo comenzamos a desandar el sendero del periodismo, bajo las premisas de ética y honradez que “Bicho” Pérez nos supo marcar.

Sabemos, o decimos, que la muerte es el final de un camino y el inicio de otro, que debemos estar preparados para ese momento. Sin embargo cuando ello ocurre todo queda en una expresión, una forma quizás de ocultar que nunca estamos preparados para afrontar esa realidad.

Lo cierto amigo “Bicho”, es que tu partida de este mundo nos ha dejado sin palabras, precisamente a quienes vos enseñaste que la comunicación era un don que tiene el ser humano, ese que debe acompañarnos en todo momento, más precisamente en los de incertidumbre o congoja, cuando tenemos que trasmitir sentimientos. La enseñanza es muy cierta, lo difícil hoy es aplicarla.

R.P., no te gustaba que te dijeran “periodista”, cuántas veces reiteraste que eras solo un “escriba asalariado”, ocultando de esa manera y con tu modestia habitual el amplio bagaje de conocimientos que tenías de la profesión, cuánto conocías de los problemas y preocupaciones que tenían los vecinos de la ciudad, y como entendías –y lo hacías- con una simple nota -mesurada y analítica como eran las tuyas- se podía procurar las soluciones que muchos otros ojos no veían o dejaban pasar.

Sin dudas fuiste un grande con todas las letras. Debiéramos quizás recorrer todos los adjetivos calificativos posibles para hablar de tus cualidades personales, pero tememos que no alcanzarían, por eso queremos resumirlo diciendo que fuiste para quienes integraron o integran el plantel de Diario Compromiso: ejemplo de persona; periodista honesto, despreocupado por tu propio bienestar y preocupado por el de los demás; consejero -como un padre- de todos los que a lo largo de 25 años compartimos a tu lado el quehacer de hacer un medio de prensa creíble, abierto a toda la gente, y como desde el primer día propusiste: desacartonado.

Desde el nacimiento de COMPROMISO ayudaste de una manera particular e incansable a que pudiéramos encontrar el perfil que los dolorenses buscaban en la prensa escrita. Si lo logramos, no hay duda que fue por tu impronta y la del recordado Eduardo “Fisher”  Cerdá.

Querido “Bicho”, el vacío que significó tu jubilación de “escriba” o “colaborador” del Diario fue difícil de llenar, te lo dijimos en vida. Hoy queremos trasmitirte al lugar donde te encuentres lo mucho que te extrañaremos, decirte con esa sinceridad que vos siempre pregonaste, que nos costará superar tu partida.

Descansa en paz, no te olvidaremos, fuiste y seguirás siendo una parte muy importante en nuestras vidas.

Dirección y personal de Diario Compromiso

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