Jurado

La mayoría de los debates, que tienen un promedio de duración de dos días y medio, se realizaron en Bahía Blanca, San Martín, Azul y La Matanza, mientras que en Morón y La Plata se advirtió cierta reticencia para aplicar el sistema.

A tres años de la puesta en marcha del sistema de juicio por jurados en la provincia de Buenos Aires, casi el 70 por ciento de los procesos terminaron en condena y hay un fuerte compromiso de los ciudadanos al intervenir en los debates y una enorme conciencia para sancionar los casos de violencia de género.

Este panorama surge de un estudio realizado por la Asociación Argentina de Juicios por Jurados (AAJJ), una de las entidades impulsoras de esta práctica prevista en la Constitución Nacional, pero que por ahora sólo se implementa en tres provincias.

Andrés Harfuch, vicepresidente de la AAJJ y defensor general del Departamento Judicial de San Martín, explicó a la agencia Télam que “hay un incremento sostenido de la cantidad de juicios que hay y este año vamos a terminar en casi 250, lo cual es muchísimo”.

El especialista destacó que “en estos tres años no ha habido ningún escándalo en los procesos, lo cual muestra un asentamiento de la práctica, que es paulatino porque hay mucha gente que no conoce que este es un derecho del acusado”, que puede elegir ser juzgado por ciudadanos comunes cuando está imputado de un delito con una pena mayor a 15 años de prisión.

De acuerdo al análisis de la AAJJ, el 69 por ciento de los juicios realizados desde 2015 terminó en condena y el 31 en absolución, tendencia que se mantuvo desde el inicio de los debates de este tipo y que fue en aumento cada año.

“Las cifras muestran que el jurado de Buenos Aires se está comportando casi como un jurado de los Estados Unidos, ya que el índice entre condenas y absoluciones es muy parecido al de varios estados norteamericanos, donde se ubican en 70/30 o 69/31 aproximadamente”, explicó Harfuch.

Al respecto, mencionó el juicio a Fernando Farré (54), el ejecutivo condenado a prisión perpetua por doce ciudadanos comunes por haber matado a su esposa, Claudia Schaefer (44), en 2015 en un country de Pilar.

Para Harfuch, este caso “tuvo una potencia muy grande porque fue unánime y fue emanado del pueblo”, por lo que no hubo discusión al punto tal que el propio Farré desistió de la apelación ya que estaba de acuerdo con la pena impuesta.

“Eso es precisamente lo que los constituyentes quisieron al poner al juicio por jurados como obligatorio para los crímenes, esto que no es fácilmente tan perceptible y sólo se lo aprecia en la práctica”, opinó.

Otro aspecto que se ha detectado desde la puesta en marcha del sistema es que los jurados tienen una mirada más amplia que los jueces profesionales en materia de violencia de género.

Por ejemplo, en 2015, en el primer juicio un jurados que se realizó en Azul, un jurado absolvió a una joven de 21 años que había matado a su padre por considerar que había actuado en legítima defensa y por los antecedentes del hombre, que obligaba a su hija a prostituirse.

El 76% de los operadores judiciales manifestó estar de acuerdo con el veredicto del jurado y ninguno manifestó que le haya parecido arbitrario alguno de los veredictos de los 173 juicios realizados hasta diciembre de 2017.

La mayoría de los debates, que tienen un promedio de duración de dos días y medio, se realizaron en Bahía Blanca, San Martín, Azul y La Matanza, mientras que en Morón y La Plata se advierte cierta reticencia para aplicar el sistema.

En Dolores por el momento no hay previsto la realización de ningún Juicio por Jurado. Recordemos que en el 2017 se realizó el primero, por un hecho en Ayacucho, y el veredicto fue condenatorio.

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