La Asociación Cultural Sanmartiniana de Dolores recuerda que el 28 de Mayo de 1880 desembarcaron en Buenos Aires los restos mortales del General José de San Martin, y que fueron trasladados a la catedral metropolitana para su descanso definitivo.

Mariano Balcarce, que se encontraba al frente de la delegación Argentina en Paris, dirige una nota oficial comunicando el fallecimiento del Gral. San Martin al Brigadier General Juan Manuel de Rosas, quien como gobernador de la Provincia de Buenos Aires estaba encargado de las relaciones Exteriores de la Confederación Argentina.

En ella le informaba que los restos mortales habían quedado depositados en la catedral de Boulogne «hasta que puedan ser trasladados a esa capital según sus deseos, para que reposen en la Patria querida». En la misma misiva y como albacea testamentario le informa la donación del sable corvo, que acompañó al general en toda su Campaña Libertadora.

El Ministro de relaciones Exteriores, Don Felipe Arana, responde el pesar más profundo del Gobernados e indica, «cuando sea posible se procederá a la traslación de los restos mortales del General», a fin de dar cumplimiento a su voluntad de descansar en su Patria, aunque no hubo en la ciudad de Buenos Aires ningún decreto o ley que dispusiera la realización concreta de homenaje al ilustre desaparecido.

El primer homenaje oficial al Libertador se concretó en la Provincia de Entre Ríos, ordenado por su Gobernador Justo José de Urquiza.

En Chile el gobierno decretó 15 días de duelo para su Ejército, y en el año 1863 se erigió el monumento al Gral. San Martin en la Alameda de Santiago.

En el Perú el presidente Mariscal Don Ramón Castilla, amigo del General San Martin, firmó un decreto ordenando no solo servicios religiosos en Lima, capitales Departamentales y Provincias, sino también que todos los individuos de la lista civil y militar y los estandartes llevarán señales luto, disponiendo se erigiera una columna de 20 pies de altura sobre la cual se colocaría la estatua de San Martin.

En el año 1852, Mariano Balcarce adquirió una finca en la localidad francesa de Brunay, a pocos kilómetros de Paris, donde se instaló con su familia, mandó a construir un panteón familiar en el cementerio de dicha localidad donde traslado los restos del Gral. San Martin el 21 de noviembre de 1861.

En el año 1869, un decreto del Presidente de Perú ordena erigir un monumento al Gral. San Martin, disponiendo asimismo que los restos del General fueran trasladados a Lima. Mariano Balcarce no accedió al pedido.

En el año 1864 los doctores Adolfo Alsina, Diputado Nacional por Buenos Aires y Martin Ruiz Moreno, diputado por la Provincia de Entre Ríos, presentaron un proyecto de ley, donde en el Artículo 1º disponía: El Poder Ejecutivo practicará las diligencias para trasladar a la República Argentina los restos del Benemérito Gral. José de San Martin». Por la situación política del país el proyecto fracasó.

El 5 de abril de 1877, el Presidente de la República, Dr. Nicolás Avellaneda, formuló una convocatoria nacional invitando a los conciudadanos a reunirse en asociaciones patrióticas, recoger fondos y promover el traslado de los restos de José de San Martin, para colocarlos dentro de un monumento nacional en la Catedral de Buenos Aires. Un decreto del mismo año, de fecha 11 de abril, designaba una comisión encargada de concretar la patriótica y esta vez definitiva iniciativa.

Pocos días después de celebrarse el centenario del nacimiento del Gral. San Martin, el 25 de febrero de 1878, se colocó la piedra fundamental de su Mausoleo en la Catedral Metropolitana, adjudicándose su ejecución al artista francés Albert Carrier Belleuse.

A principios de 1880 el Presidente Nicolás Avellaneda dispuso que la repatriación de los restos del Gral. San Martin se efectuara aprovechando el viaje inicial del transporte de guerra “Villarino”, que había sido adquirido en astilleros ingleses.

En un tren especial los restos llegaron al puerto de El Havre, y en la catedral de dicha ciudad se celebró un funeral, rindiendo honores un batallón de infantería con bandera y banda.

El Villarino zarpó el 22 de abril de 1880, las baterías de la plaza dispararon una salva de 21 cañonazos despidiendo de tierra europea al Libertador de América. El transporte llegó al Puerto de Montevideo el 17 de Mayo, el gobierno uruguayo dictó un decreto de honores, el féretro fue desembarcado y trasladado a la Iglesia Catedral de Montevideo, donde se celebró un solemne funeral.

El 28 de mayo el buque Villarino arribó a la rada del puerto de Buenos Aires, pronunciando en la oportunidad un discurso memorable don Domingo Faustino Sarmiento en nombre del Ejército Argentino. Desde allí los restos fueron trasladados a la Plaza San Martin donde se escucharon brillantes discursos, por calle Florida llegaron a la Catedral donde al día siguiente fueron depositados en el mausoleo, lugar que constituye un símbolo de veneración no solo para los argentinos sino también para extranjeros.

** Fuente Escritos Sanmartinianos I del Ing. Carlos A. Guzmán

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